Opinión

Catástrofes naturales

Jueves 15 de mayo de 2008
El paso del ciclón Nagris por Myanmar ha dejado una estela de destrucción de enormes dimensiones. Naciones Unidas estima que más de un millón y medio de personas se han visto afectadas en mayor o menor medida, contándose por decenas de miles los fallecidos y desaparecidos. Por esperpéntico que parezca, las autoridades militares de Rangún no han admitido apenas la ayuda internacional, la cual ha tenido que ser lanzada por aviones ente las dificultades encontradas. De hecho, se ha prohibido la entrada de cooperantes internacionales, pues lo que podían ver y contar no interesaba que se supiese.

En China, un terremoto ha causado más de 25.000 víctimas, amen de cuantiosos daños materiales. Aquí tampoco puede saberse con exactitud cuál es la verdadera dimensión de la catástrofe, pero al menos, China cuenta con más medios, y aunque tímidamente, algo más se sabe. Así, equipos de ayuda japoneses han recibido permiso para entrar en una de las áreas más castigadas, la provincia de Sicuani. Esto supone un auténtico acontecimiento, habida cuenta de las relaciones entre ambos países. Curiosamente, tanto en Myanmar como en China hemos podido asistir a desastres naturales de grandes proporciones, con un referente común: las dificultades de asistencia a las víctimas. En ambos casos, los ciudadanos de uno y otro país sufren no sólo las inclemencias de la naturaleza, sino las consecuencias de vivir bajo una dictadura comunista.

Si hay algo que no ha cambiado en la historia de la humanidad es su indefensión ante los elementos naturales. Pero en cambio, el progreso del ser humano ha hecho que, si no ganarle la partida, hayamos conseguido avances técnicos significativos. Sismógrafos ultrasensibles que detectan cualquier anomalía sísmica, satélites meteorológicos capaces de predecir el tiempo con una exactitud milimétrica, e innovaciones arquitectónicas -edificios anti- terremotos, construidos sobre todo en Japón y Estados Unidos- que salvan vidas, han mejorado considerablemente nuestra existencia. Mas todo ello no basta ante una ideología totalitaria que restringe libertades y subyuga a personas. Deberíamos reflexionar sobre ello.

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