Opinión

De La Meca a Madina

Francisco Delgado-Iribarren | Miércoles 02 de julio de 2014

El próximo 13 de julio, el PSOE inicia su hégira. Puede ser de La Meca a Madina, o de La Meca a Sánchez. De La Meca a Pérez Tapias se antoja impensable, aunque este estaría encantado porque fue quien propuso, en pleno apogeo de memoria histriónica zapateril, compensar a los moriscos por la expulsión que les infligió Felipe III. Los millones de socialistas que todavía quedan sabrán en quién depositar, o no, los restos de su fe política. Descontando a los conversos que emigren de La Meca a Iglesias.


La Meca son Zapatero y Rubalcaba, un periodo que no se acaba. Son el punto de origen de la fuga del PSOE, quienes lo han hundido en esta crisis de identidad, sobre todo el primero, de la que aún no saben si saldrán sanos y cuerdos. Ahora, en septiembre, Rubalcaba se va a su Rubalcasa. Cambia la política orgánica por la química orgánica. Se va a dar lecciones en la universidad Complutense, la que pastorea con mano izquierda Carrillo, la que destaca por contar en su profesorado con lumbreras de Occidente y líderes sociales como Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero.


El punto de llegada, los aspirantes principales a la secretaría general, son Eduardo Madina y Pedro Sánchez. No es que mi favorito sea el primero, ni mucho menos, pero ahí estaba la gracia para el título. Hace unas semanas, “De La Meca a Madina” hubiera servido para anunciar lo prácticamente cantado. Pero ahora, con la fuerte irrupción de Sánchez, apoyado por muchos barones y sobre todo por la baronesa Díaz, nadie puede adelantar acontecimientos. Sánchez ha remontado el duelo con los avales, veremos si Madina es capaz de remontarlo a su vez con los votos de los militantes.  


Cuando Rubalcaba anunció su prejubilación se desató el miedo a Madina. El “Madina me da mala espina”. Que si es republicano, que si simpatiza con los separatistas, que si es Zapatero II, que si es radical, que si pactaría con los Podemos… Por eso muchísimos, entre el 100% socialistas y el 0% socialistas, se agarraron al desconocido Sánchez como a una tabla de salvación en el atlántico norte. La baronesa Díaz, que si no es la ungida -la elegida y la enviada- del centenario partido, se lo hace, parece haberle impuesto las manos: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi nuevo PSOE”.


(La zeta en el apellido es todo un aval para ser presidente del Gobierno, de Suárez González a Aznar López, incluyendo a los dos del PSOE: González Márquez y Rodríguez Zapatero. Algún cabalista de Ferraz habrá reparado en esto y detectado que Pedro reúne los requisitos: Sánchez Pérez-Castejón).


No obstante, cuanto más conocemos a Sánchez, comprobamos que menos se diferencia de Madina. Es republicano, es federalista, proclama “quiero a Cataluña como nación”, es laicista, pactaría con Podemos. El octavo de sus “diez compromisos”, que recomiendo consultar en sanchezcastejon.es, se titula “Una política inequívocamente de izquierdas”, y esta política sería “laica, federal, con valores republicanos, feminista y comprometida con el medio ambiente”. ¿No les suena a Zapatero? Aboga por “la supresión de cualquier privilegio de una religión sobre otra”. ¿Aunque ese privilegio esté sustentado en la fe mayoritaria de los compatriotas? ¿Y cuáles son los “valores republicanos” de los que hablan tanto Sánchez como Madina? ¿Los de la II, los de la I, o unos valores todavía por descubrir?


Muchos interrogantes para dos candidatos con muchas incertidumbres. Al menos Sánchez es profesor de economía en la universidad Camilo José Cela, lo que significa que ha dedicado a la materia más de las famosas “dos tardes” que Jordi Sevilla prescribió a Zapatero. Economistas cualificados no le vienen mal al PSOE, y además Sánchez ha cursado dos másteres, de Política Económica de la UE en la Universidad Libre de Bruselas y de Liderazgo Público en el IESE. Tiene algo de experiencia internacional –en la órbita del Parlamento Europeo y de la ONU- y se maneja en inglés y en francés.


Historiadores contemporáneos como Madina tampoco vienen mal al partido, siempre y cuando no se alimenten de la Historia con espíritu revanchista. Al director de ABC Bieito Rubido se le ocurrió decir hace año y pico en la COPE que “Madina simpatiza más con lo que representa ETA que con lo que representa el Partido Popular”. Se le sublevó una parte de la sociedad y se le amotinó una parte del barco, desde los grumetes hasta los suboficiales. Madina es víctima de ETA y fue partidario de la negociación con Zapatero, así como de la legalización de las “marcas políticas” de la banda. En su blog, como se ha recordado estos días, ha echado más espumarajos contra Acebes que contra los etarras.


No tengo voto alguno en el PSOE, pero deseo que gane el mejor, si lo hay. Si no lo hay, prefiero que gane el menos malo. Pronto veremos quién se hace el dueño de la cancha: si Pedro el ex baloncestista o Eduardo el ex voleibolista.