Puede resultar una exageración decir que una competición que disputarán 20 pilotos es femenina porque 2 serán mujeres. Pero no lo es. El mundo del automovilismo sigue siendo muy masculino, y que Susie Wolff haya conducido un F1 este fin de semana en Silverstone se convierte en noticia.
Sólo lo hará durante los entrenamientos, lo que parece una minucia si lo comparamos con lo que dos compañeras podrán hacer en la Fórmula E. Katherine Legge y Michela Cerruti ya tienen su plaza para disputar el nuevo campeonato de bólidos eléctricos de la FIA. Habría que hacer una búsqueda muy exhaustiva para comprobarlo, pero creo que no me equivoco si digo que es la primera vez que una competición de este nivel cuenta con un 10% de mujeres entre sus participantes.
Legge, la veterana británica, cuenta con un currículo impresionante que comenzó en su país natal y se afianzó en Estados Unidos. También ha sido una de las pocas afortunadas en probar un F1, un Minardi en 2015. Volvió a cruzar el charco hace unos años para correr en DTM antes de regresar a Norteamérica y disputar la IndyCar o las American Le Mans Series. Katherine es una auténtica trotamundos que ha probado suerte en decenas de competiciones en las que ha desarrollado un buen papel. A sus, casi, 34 años será una de las caras con más experiencia dentro de la novedosa apuesta del automovilismo mundial por los monoplazas eléctricos.
Cerruti es 13 años más joven que su compañero y patrón en el TrulliGp, y lo tendrá muy complicado dada su falta de experiencia, pero su llegada a esta nueva competición es todo un ejemplo para las que, como ella, sueñan con pilotar al máximo nivel.
Con ellas se alcanza un porcentaje de participación femenina todavía lejano a lo deseado, pero ese 10% es un gran paso para la llegada de más mujeres a un deporte que, poco a poco, empieza a dejar de ser territorio exclusivo de los hombres.