Opinión

El PSOE: la casa de los líos

Joaquín Vila | Domingo 06 de julio de 2014

El PSOE se encuentra en una fase casi terminal. Los vaivenes ideológicos, el descalabro en las últimas elecciones, el enfrentamiento entre los dirigentes, la inconsistencia de los candidatos a la secretaría general, el pánico a ser fagocitados por los radicales de IU y Podemos, los militantes que quieren que el partido se escore a la izquierda, los que prefieren acercarse al centro…han propiciado un auténtico caos en las filas de los socialistas. La casa de los líos.


Con Rubalcaba desaparecido, nadie se atreve a coger el timón para enderezar la situación. Los optimistas esperan que el próximo fin de semana surja un mirlo blanco que acabe con la zozobra. Pero para una mitad de los militantes, ese mirlo blanco se llama Pedro Sánchez y, para la otra, Eduardo Madina. Hasta en eso, están divididos. Y lo peor, según se ha comprobado en esta campaña para hacerse con el poder en el PSOE, reside en que ninguno parece capaz de sacar al partido del atolladero. Les falta personalidad, ideología, experiencia y sentido común. Todo vale, todo lo basan en el populismo, en la propaganda, en el afán de cosechar votos sin aportar soluciones, sin esgrimir ideas, sin propuestas políticas de peso. Quieren hacerse con la poltrona a toda costa, pero nadie, ni ellos mismos, sabe aún qué harán cuando se acomoden en ella.


El futuro del histórico partido aparece incierto. Solo queda una semana para que el PSOE elija a su secretario general, al hombre que llevará las riendas de uno de los dos grandes partidos españoles. Y España necesita que ese partido contribuya a la estabilidad de la democracia, de las Instituciones que propicie el consenso con el PP en los grandes asuntos de Estado y, lo ideal, que llegue a acuerdos para, entre otras cosas, reformar la Constitución. Y con Sánchez pero, sobre todo, con Madina se antoja harto complicado. Por no decir imposible.


Es verdad que Pedro Sánchez parece más centrado, más sensato, mejor preparado. Pero en sus innumerables apariciones públicas ha llegado a decir una cosa y la contraria. Ha dicho lo que querían que dijera, no lo que piensa. Y nadie sabe a ciencia cierta lo que piensa. Si es que piensa. Una incógnita.


 Eduardo Madina tampoco piensa mucho, en cambio, tiene claro que el PSOE debe inclinarse a la izquierda. Cree, como tantos otros socialistas, que el problema se ha producido por la fuga de votos hacia los radicales y pretende taponar esa sangría convirtiéndose en otro Podemos. Craso error para el partido y para España. Para el partido, porque tradicionalmente la mayoría de votantes del PSOE son ideológicamente de centro-izquierda, socialdemócratas. Y ese viraje les llevaría a la abstención o, incluso, a votar al PP. En cualquiera de los casos, el descalabro electoral sería histórico. Y para España supondría también un desastre, porque un PSOE extremista impediría esos consensos tan necesarios en tiempos de crisis. Y alguno, Madina sin ir más lejos, sería capaz de aliarse con los radicales con tal de arrebatar el poder al PP. Seguro que ocurrirá en las elecciones municipales.


Y el que atizó el fuego, el pirómano de Zapatero, contemplando desde su hamaca el incendio y desternillándose de la risa.