El desenlace del fin de semana ofreció el reencuentro con la cima deportiva de dos representantes destacados de la Fórmula Uno y el tenis. En este último apartado resultó protagonista el serbio Novak Djokovic, que se adjudicó su segundo entorchado en Wimbledon al derrotar a Federer en cinco sets de juego vibrante. “Nole” parecía gozar de la batalla tras remontar el set inicial del helvético, pero, en la cuarta manga, el mejor jugador de la historia se revolvió con fogonazos de clase para empatar el partido y arrancar una última oportunidad de título en el set definitivo. Djokovic consiguió entonces romper la inercia ganadora de Roger para granjearse un epílogo de torneo plácido. Con este triunfo, el balcánico conquista su segunda final de siete disputadas y arrebata el número uno del tenis internacional a Rafa Nadal. Con el US Open por delante en lo que resta de calendario en esta temporada, el todoterreno serbio se ha permitido el gustazo de tumbar a Federer en una final memorable.
Con respecto al primer evento destacado mencionado, es una de las ocasiones especiales en las que el ganador no destaca como triunfador de la jornada. Lewis Hamilton aprovechó la ruptura de la fiabilidad del monoplaza de su compañero Rosberg para apuntarse el Gran Premio de Gran Bretaña, pero en Silverstone brilló la bandera española. Fernando Alonso declaró tras la debacle del sábado que saldría a divertirse, pues bien, consiguió su propósito y lo hizo extensivo al aficionado de esta disciplina automovilística. El piloto asturiano ejecutó un slalom de adelantamientos que le transportó desde la decimosexta plaza hasta la quinta, aunque se viera relegado, finalmente, a la esta posición. Alonso, que exprimió su Ferrari hasta el extremo, regaló un espectáculo de pilotaje que argumenta, con creces, esa reputación de mejor piloto que le precede en la votación anual de sus colegas de profesión. Incluso debió superar un extraño infortunio: la dirección de carrera le penalizó con cinco segundos por efectuar la salida mal posicionado. Sensacional exhibición del asturiano que, por lo demás, asistió al enésimo desbarajuste provocado por su compañero de escudería. En este caso, Raikkonen provocó la bandera roja al colisionar con Felipe Massa en los primeros giros. No hay nada como una feliz carrera para suturar la depresión que representa el campeonato mundial.
Además, este domingo arrancó el Tour de Francia en la práctica. Si bien el prólogo lanzado se disputó el sábado, fue la puntiaguda llegada a Sheffield. La calma y unidad del pelotón quedaron magulladas tras la concatenación de repechos. El equipo de Froome se adjudicó el rol de dinamitador acompañado del Garmin y la etapa llegó lanzada por los favoritos de la general en una guerrilla tan sorprendente por precoz como deliciosa. Contador buscó romper la cuerda sin éxito y el británico hizo lo propio con similar resultado. Las fuerzas todavía están firmes y la preparación ha resultado adecuada. Ningún galló quedó descolgado. Sin embargo, se coló en la fiesta el campeón italiano, el “Tirubón” Nibali, para, a escasos kilómetros de la llegada, marcharse en solitario, endosarse el maillot amarillo y saludar al resto de corredores que no le habían tenido en cuenta para conquistar la Grande Boucle. Así pues, el territorio británico ofreció el digno aperitivo de lo que sobrevendrá en Pirineos y Alpes: un Tour de Francia tan igualado como atractivo.
Por último, Pau Gasol sigue deshojando la margarita con New York Knicks, Miami Heat, Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs como ilustres pretendientes; se ha constatado que la lesión que sacó del campo a Di María en el encuentro ante Bélgica echa del Mundial al “Fideo”; El universo futbolístico sigue pendiente de la evolución de Alfredo di Stéfano -el último parte, de este domingo a las 12:50 horas, indica que sigue “estable dentro de la gravedad”-; y Mark Cavendish, el sprinter referente de los últimos años en el ciclismo internacional, abandonó el Tour por la caída que sufrió en la prólogo.