Sociedad

Crónica religiosa: Servir a los más pobres entre los pobres

Rafael Ortega | Domingo 13 de julio de 2014
Manos Unidas destinó el año pasado 37 millones de euros a ayuda humanitaria.


Manos Unidas ha destinado más de 37 millones de euros “a servir a los más pobres entre los pobres”, así reza su memoria de actividades que acaba de hacer pública y que corresponde al ejercicio del pasado año, en el que a pesar de notarse cierta recuperación económica, hubo millones de personas que necesitaron la ayuda de Manos Unidas, la organización de la Iglesia Española, que está entregada a ayudar a “aquellos que habitan en las periferias”, como nos pidió a todo el Papa en su primera exhortación, “Evangelii Gaudiun”.

El año pasado, Manos Unidas tuvo unos ingresos por recaudación de 43.653.502 euros, de los cuales el 89,6 por ciento,39.113.000 euros, llegaron del sector privado, mientras que 4.540.000 euros, el 10,4 por ciento, vino del sector público. Estos resultados suponen un 8,9 por ciento menos que el año 2012, fundamentalmente porque las ayudas del sector público bajaron un 34,1 por ciento.

Manos Unidas es un ejemplo de organización de la Iglesia Católica española y cuenta con 84.524 socios, que son el pilar de la misma. Este periodista ha tenido la oportunidad de viajar varias veces al exterior para ver de cerca los proyectos de Manos Unidas y ha comprobado “in situ” la eficacia y competencia de sus voluntarias. La realización de estos proyectos son, en casi todas las ocasiones, un alivio para los distintos gobiernos de naciones necesitadas que confían plenamente en Manos Unidas, que “sirve a los más pobres entre los pobres”.

Y mientras en el Vaticano, Francisco, seguirá desde sus habitaciones en Santa Marta la final del mundial. Unos cientos de metros más allá, en el convento donde vive Benedicto, suponemos que éste hará lo mismo. Dos “tifossi”: uno argentino y el otro alemán. De cualquier forma el Papa ha expresado su esperanza de que “el deporte sirva para favorecer la cultura del encuentro”, y ha puesto como ejemplo el Mundial de fútbol, “que ha permitido la convivencia de personas de diversos credos y nacionalidades, durante su desarrollo.