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Cuatro mil palestinos buscan refugio en las instalaciones de la ONU en Gaza

SE AGRAVA LA SITUACIÓN DE POBREZA EN LA FRANJA

Efe | Domingo 13 de julio de 2014
Algunas están ya colapsadas.

Cerca de 4.000 palestinos buscaron refugio este domingo en instalaciones de la ONU en Gaza después de que al menos 45 personas murieran y 131 resultaron heridas en las últimas 24 horas de intensos ataques israelíes a la Franja.

Según Chris Gunnes, portavoz en la zona de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA), 166 personas han perecido -entre ellas 23 niños- y más de 1.100 han resultado heridas en los seis días que dura la tercera ofensiva israelí contra Gaza desde que en 2007 el movimiento islamista Hamás asumiera su control.

"La situación en Gaza continua siendo devastadora e impredecible. Miles de aterrorizadas personas tratan de huir de los ataques y hallar refugio en instalaciones de la UNRWA. Hemos abierto ocho escuelas y solo hoy cerca de 4.000 personas han buscado refugio", afirmó. "El número está creciendo a lo largo del día. Seis de esas escuelas están en Gaza ciudad", agregó.

Gunnes volvió a instar a todas las partes implicadas a poner fin a las hostilidades, proteger a los civiles y respetar el derecho internacional. "Se debe respetar la vida de los civiles, que es sagrada, y la inviolabilidad de las instalaciones de la ONU. Las partes en conflicto conocen el lugar exacto donde se encuentran los recursos de la UNRWA. Tienen coordenadas precisas de GPS sobre nuestros lugares", recordó.

A este respecto, Gunnes dijo que en 2008 durante la operación "Plomo Fundido" 50.000 personas se refugiaron en localizaciones de la UNRWA y señaló que se registró un ataque aéreo contra ellas, sin víctimas, por el que Israel debió pagar una importante indemnización a la ONU. "Para nuestra preocupación, en las pasadas 24 horas nueve de las instalaciones de la UNRWA han sufrido daños. Todas ellas eran escuelas, tanto en la ciudad de Gaza, como en localidades del norte, el centro y el sur, como Rafah", indicó.

"Las 28 escuelas de la UNRWA están completas. Y apenas tenemos sitio para acoger a tanta gente. Ni comida ni instalaciones suficientes", explicó a Efe Akif Shalif, director de la escuela Rimal, en el centro de Franja. Allí, el flujo de coches, motos con sidecar o carros tirados por asnos y abarrotados de familias era esta mañana continuo después de que aviones israelíes lanzaran octavillas sobre las localidades del norte, advirtiendo que la zona sería fuertemente bombardeada después del mediodía. "Esta escuela está abierta para todo el mundo, pero en particular para los que huyen del norte. Es la más grande; habrá unas 1.300 personas", explicó. Shalif insistió en que a priori es el lugar más seguro de Gaza, pero que nada es seguro "ante la potencia y la intensidad de los bombardeos, más fuertes de lo que habíamos visto nunca".

"No hay nada seguro, solo nos queda confiar en Alá. Esperemos que así sea", subrayó el responsable, que calculó en cerca de 4.000 las personas refugiadas en instalaciones educativas de la UNRWA como Rimal. "En algunas hay quinientos, en otras hoy setecientos, en otras hay menos, aún no podemos conocer las cifras", concluyó.

Amal, una mujer de 40 años, es una de las decenas de personas que esta mañana llegaban casi sin resuello y sudorosa a esta amplia infraestructura levantada con el apoyo del gobierno de Japón. Una bolsa de tomates, otra de pepinos, algunas botellas de agua, mantas, colchones y varias piezas de ropa eran todo lo que habían podido empaquetar. A su alrededor, varios niños desarrapados y descalzos se bajan al tiempo que se pierden en la multitud en busca de un aula o un rincón de los pasillos para instalar un pequeño campamento. "¿Por qué nos hacen esto? ¿Por qué nos atacan si somos pobres, si no tenemos nada? ¿Quién nos va a ayudar?", se preguntaba frente al rostro resignado de su marido, agricultor en la barriada septentrional de Beit Lahia, una de las más castigadas por los seis días de continuos e intensos bombardeos israelíes.

Una operación que ha agravado aún más la precaria situación de la población civil en la Franja, bajo asedio militar desde 2007 y donde cuatro de cada cinco de sus habitantes -calculados en 1,8 millones- vive bajo el umbral de la pobreza.

Amal y su familia llegaron a la escuela siguiendo las indicaciones de los panfletos que advertían sobre un inminente ataque del Ejército israelí en el norte. El anuncio fue transmitido también por otras vías, como el mensaje de texto telefónico, y en él se indica a la población civil de esos barrios que deben sentirse "advertidos" y "cuidarse" de no estar en la zona. "La operación del Ejército será corta. Quien no preste atención a estas instrucciones pone en peligro su vida y la de su familia", advierte la nota, que instruye a la población a dirigirse "al sur de Yabalia por (el camino a) Shara Al-Faluja".

"Afortunadamente mi hijo sabe leer y vio la octavilla. Avisamos a algunos vecinos ancianos para que salieran con nosotros, pero no todo el mundo quiere o puede dejar su casa", afirmó Amal.

Fuentes militares argumentaron, por su parte, que se trata de zonas desde las que las milicias palestinas están disparando cohetes.