Opinión

Tú eres Pedro

Francisco Delgado-Iribarren | Martes 15 de julio de 2014
Escribíamos en este mismo espacio digital hace dos semanas que Susana Díaz, la baronesa Díaz, parece haberle impuesto las manos a Pedro Sánchez, recompensándole su reconocimiento como la elegida y la enviada del PSOE con esta declaración institucional: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra levantaré mi nuevo PSOE”. O, según su acento andaluz: “Tú ereh Pehdro, y sobre ehta piehdra edificahré mi PSOE”.

Por eso no es de extrañar que una de las primeras fotos que haya querido capturar el flamante secretario sea en compañía de su maestra y mentora. Así como otros discípulos socialistas dudaron de ella cuando la baronesa les preguntó “¿quién dice la gente que soy yo?”, contestando que si era la elegida de Griñán, que si era la presidenta de la comunidad con más paro de Europa u otras impertinencias, Pedro Sánchez se mantuvo firme: “Tú eres Susana, la Díaz, la ungida, el futuro de la rosa”. Y ella derramó sobre él sus complacencias, sus avales y sus votos. Sólo le faltó demostrar sus preferencias con el grito de Penélope Cruz: “¡¡Peeeeedrooo!!”

Federico Jiménez Losantos simplifica al máximo la elección y publica en Twitter: “Como ni @PedrosanchezSg ni @EduMadina tienen ninguna idea nueva, al final ganó el guapo”, que era algo que ya había pronosticado once días antes de la votación. En mi columna “De La Meca a Madina” constataba que las diferencias ideológicas entre ambos son muy pequeñas, casi inexistentes. Sin embargo, sí se diferencian y mucho en la forma, en las formas, en el envoltorio. En lenguaje laboral, se podría decir que Madina tiene un currículum político más completo, con más experiencia, pero que las competencias personales de Sánchez le otorgan un perfil más idóneo para el puesto. En definitiva, un perfil más moderno.

Ganó el menos radical de la terna, que, no lo olvidemos, promueve unos desconocidos “valores republicanos”, el laicismo en el Estado, el federalismo en España y el abortismo tal y como está dentro de un feminismo de corte zapateril. En este caso elegir al menos radical de los tres candidatos era como escoger a la menos radical de las cuatro Tortugas Ninja. Una cuestión cuantitativa, no cualitativa. Al final calaron entre los militantes socialistas dos mensajes que se extendieron como el humo: “A Madina no, porque me da mala espina” y “a Pérez Tapias no, porque no me sale de las napias”. O séase que fue De La Meca a Sánchez. Pedro tiene algo de elegido por eliminación.

El PSOE ha iniciado su hégira el 13 de julio, casi coincidiendo con la propiamente mahometana, que se celebra el 16 del presente. Les deseo a todos los militantes una feliz migración, que se prevé azarosa y fatigosa: quizá una larga travesía en el desierto. Sánchez se ha saltado el magisterio zapateril y rubalcabesco y eleva como referentes a Felipe González y a Matteo Renzi. Lo de Matteo Renzi pase, porque aún no sabemos mucho de él, salvo que es muy ambicioso y ligero de escrúpulos. Pero lo de Felipe González suscita una contradicción flagrante, porque Sánchez ha prometido “una lucha implacable contra la corrupción” para que el PSOE sea “el partido de la honradez intransigente”. En ese sentido, la época de González no es un ejemplo a seguir.

En fin, la catarsis del PSOE es, ante todo, una gran oportunidad para el PP. Si aprovechan bien este tiempo de redefinición socialista y saben vender los méritos de su arreglo económico, como ha hecho Rajoy en su buen discurso de este martes, pueden sacarles mucha ventaja en las próximas elecciones. Además, encuestas recientes apuntan a que un 25% del electorado socialista podría emigrar a Podemos, que se convertiría en tercera fuerza parlamentaria, con hasta 58 diputados según alguna encuesta (si bien no olvidemos que las encuestas hicieron aguas antes del inesperado 25-M). Lo mejor para España sería que Rajoy, que bastante ha conseguido ya, gobierne al menos ocho años como todo quisque, quiero decir como casi todo presidente del gobierno. Ocho años es el tiempo necesario para que todo presidente deje su huella y, si a Rajoy le dejamos, creo que con el tiempo esta huella nos resultará muy positiva.