Sabrina Gelman | Viernes 16 de mayo de 2008
1968 no sólo fue exclusivamente el año del idealismo Hippie, de la guitarra incendiaria de Jimi Hendrix o de la célebre “Campbell’s Soup” de Andy Warhol; también supuso la época de la reivindicación y lucha por los Derechos Civiles y políticos, los cuales vinieron de la mano de personajes como del asesinado Martin Luther King Jr., el anti sistema Daniel Cohn-Bendit y el reformista Alexander Dub?ek, quienes desde distintos puntos geográficos del planeta, diametralmente opuestos como EEUU, Francia y la ex Checoslovaquia, aportaron su grano de arena para cambiar las cosas y convertirse en los símbolos de toda una generación que fue testigo y partícipe de los movimientos sociales más influyentes del pasado siglo XX, los cuales han permanecido en la memoria colectiva gracias a pequeñas frases como “¡Tengo un sueño!”, “el Mayo francés” y “El Socialismo con rostro humano”.
Estos tres episodios de nuestra historia contemporánea coincidieron con una época convulsa y contradictoria, en el que el conflicto en Vietnam, la dureza de la Guerra Fría y la desigualdad social, se yuxtapusieron con un período de bonanza económica, en el que la era espacial, “La invasión inglesa” y el pop Art, eran sinónimo del buen momento que se vivía en aquel entonces.
Luther King fue la llama que encendió la conciencia social de los estadounidenses ante la injusta segregación a la que fueron sometidos los ciudadanos de raza negra en el país de “El sueño americano”. Dani “El rojo” fue la bandera de miles de estudiantes y sindicatos franceses que formaron trincheras en el Barrio Latino de París para poner en jaque al gobierno de Charles De Gaulle; mientras que al otro lado del hermético “Telón de Acero”, Dub?ek tuvo el coraje de instar una reforma que iniciara la eventual apertura del socialismo checoslovaco, una osadía que le valió la intransigencia de Brezhnev y la aplicación del Pacto de Varsovia, con tanques soviéticos incluidos, que amenazaron indiscriminadamente a los miles de estudiantes e intelectuales que se aglomeraron en la emblemática Plaza de Wenseslao en Praga.
En este 2008 se cumplen cuatro décadas de uno de los años más frenéticos y fascinantes que ha vivido la humanidad, ya que fue un período encabezado por jóvenes y pensadores, que de alguna manera u otra, cambiaron la forma de ver e interpretar al mundo. No en vano 1968 es y seguirá siendo, el año de las primaveras.
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