LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS
José Antonio Ruiz | Viernes 18 de julio de 2014
Este cronista difícilmente recibirá el Mariano de Cavia con el que ha sido distinguido Paco Vázquez por un artículo que lleva por título el original nombre de «España» y que sabe más rancio y suena más antiguo que las cuevas de Altamira. Por un instante he sentido la tentación de leerlo con un monóculo en un reservado del Lhardy, allí donde Frascuelo le dedicó un toro a Alfonso XII y donde comió Mata-Hari, la de la danza de los siete velos, antes de ser detenida en el Palace donde a punto están de nombrar ‘Hijo Predilecto’ a mi tocayo José Antonio Durán y Lérida, no vaya a ser que la Guerra de la Independencia catalana le sorprenda al otro lado de la trinchera del frente del Ebro. ¿Cómo pretenderán las lumbreras que rigen los destinos del ABC que las nuevas generaciones se sientan interesadas por el periodismo? Como siempre, a la vanguardia. Así nos va, mayormente a los Luca de Tena y a los Ybarra, que desde que se marchó Anson, andan más desorientados que el filósofo cubano que anduvo en amores con Marujita y con quien siempre estaremos en deuda por la delirante frase «La noche me confunde». Moving on the subject itself… No es el amago separatista el principal problema del país, sino la fractura social provocada por la incapacidad del rebaño para el discernimiento. No sé a ustedes, pero a mí la matraca de la unidad de España me quita menos el sueño que el «Discurso sobre la figura cúbica» de Juan de Herrera. ¡España, manifiéstate! De médiums, percepciones extrasensoriales, exorcismos, aquelarres, apariciones fantasmagóricas y experiencias tele quinésicas, esotéricas, telepáticas y extracorpóreas. «The Sixth Sense». Como nos adentremos en el escabroso terreno de la parapsicología o sucumbamos a los ejercicios de espiritismo político para tratar de entender todo lo que está aconteciendo en el camposanto ibérico, no dudo de que vamos a divertirnos a costa de tanto fantasma como anda suelto, caminando como zombis bajo la sombra cimbreante de los cipreses.
Pero me temo que haremos el canelo a cuenta de tanta futilidad. A unos y a otros los creía más inteligentes. Pero está visto que la cabeza no les da para más que para leer con voz campanuda un manifiesto bienintencionado y posar en una foto coral para ilustrar la ocurrencia. Un día, medio millar de intelectuales firman un bando en defensa del Estado y piden a Rajoy mano dura con Mas; y al día siguiente, otros cincuenta presentan el segundo manifiesto en veinticuatro horas pidiendo a Mariano que acceda a negociar y apueste por el Estado federal. El abajo firmante, que ni es un intelectual ni nada que se le parezca (pues me considero una persona decente), cree que todos estos lumbreras se equivocan de la misa negra la mitad, pues no es contra la independencia contra la que hay que firmar el manifiesto, ni tampoco en pro del federalismo asimétrico, sino contra la imbecilidad de quienes se suman balando como borregos en celo a cualquier iniciativa de suicidio colectivo, como el proyecto espasmódico de esquerranos y convergentes, subyugados por el efecto agropecuario. Si no hubiera tontos del culo, difícilmente prosperarían los vendedores de crecepelo ni los telepredicadores. A nadie se le ocurre pensar, o sí, que los cerca de doce millones de alemanes que votaron a Hitler en las últimas elecciones democráticas celebradas en noviembre del 32, fueron cómplices en potencia (colaboradores necesarios) del Holocausto crematorio que estaba por venir. (…) Lo que está por ver es que, excepción hecha de los nazis a sueldo del NSDAP que nunca osarían morder la mano del perro asesino que les daba de comer, el resto no fueran tarados mentales por decisión voluntaria, o víctimas del miedo insuperable. Todos los debates sobre la soberanía nacional serán falsos debates, o cuando menos erráticos, hasta que no sometamos antes a debate la peliaguda cuestión acerca de la capacidad neuronal del ciudadano votante que, aun teniéndola -aunque lo mismo también es mucho suponer-, no la pone en uso deliberadamente, ni se lo piensa dos veces a la hora de apoyar, con un furor descerebrado asimilable al hooliganismo exacerbado, los escarceos para-golpistas del cantonalismo catalanoide o cualquier otro desvarío de caudillaje caribeño. Desde Atapuerca, el homo sapiens ha demostrado evolucionar, según cada especie, hacia estados de maduración racional muy dispares entre sí. Unos pocos han optado por ser bípedos con todas las consecuencias, incluso asumiendo el coste que conlleva pensar; y otros muchos han preferido volver a encaramarse al árbol, coincidiendo con la llegada a la cartelera estival de «El amanecer del planeta de los simios». La leyenda del buen salvaje. Se suponía que las libertades individuales eran categorías conceptuales anteriores al Estado, o cuando menos a la metafísica del poder. Pero lo mismo es al revés y son manada quienes tienen miedo a esa libertad sobre la que tanto teorizó Eric Fromm. El primer interesado en encontrar una trampilla de escape es Arturo, porque como tenga que adelantar al 9 de noviembre las elecciones en el Oasis, en defecto de referendo de los cojones, va a precipitar la barrida de los esquerranos, que entonces sí que van a declarar la independencia de l’Estat Català de manera unilateral, como hace ochentaytantos años Paco Maciá desde el balcón de la Plaza de Sant Jaume. Ojalá fuera una simple fisura como la que ha obligado a Contador a apearse de la bici en el Tour de France. Pero me temo que la fractura abierta de España es algo mucho más serio y está pidiendo a gritos un «Quirófano Global» como el de mi querido y admirado doctor Guillén. Definitivamente no estamos preparados para un rebrote de la viruela, ni para otro ¡Viva Cartagena! desde la noria del parque de atracciones del Tibidabo, desde donde se contempla el cogote de la sierra de Collserola. La condición humana es una caja de sorpresas inmune a las incoherencias. Carles Viver Pi-Sunyer, ilustre jurista, ha pasado de velar por la integridad de la Carta Magna, desde su condición de ex vicepresidente del Tribunal Constitucional, a promover su descatalogación, ahora que preside el Consejo de Transición catalán.
La canícula estival le está derritiendo a más de uno el bulbo raquídeo que enchufa el espinazo con lo que viene siendo el encéfalo. Ni en tiempos de la Jauja imaginaria que retrató con maestría Pieter Brueghel el Viejo, la condición humana fue tan débil y caprichosa, como se empeña en demostrar una y otra vez la ex diputada pepera Montserrat Nebrera, que sigue bajando y subiendo carrozas, y que ha pasado, de aspirar al liderazgo del PP catalán (¿Y eso qué es lo que es?), a postularse como candidata de CDC a la alcaldía de Sant Just Desvern. Arcadia feliz. Elucubrar acerca del destino de esta España macabra acojonantemente abracadabrante es como preguntarse qué es peor para el pelo, si el sol, el salitre o el cloro. Toda la vida he sido aficionado a la novela negra, y yo sin saberlo. Pedro Sánchez rinde homenaje a Zapatero: los catorce eurodiputados socialistas, sin Elena Valenciano al frente, votan “no” a la designación de Jean Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea. El PSOE español ya no es de fiar ni entre los miembros de la familia socialdemócrata europea. Como siga haciendo estas cafradas, está por ver si se lo cargará antes Susana, la lideresa que lo ha puesto ahí para que le guarde el sitio hasta que encuentre a la pantera que anda suelta por la sierra almeriense de Gádor; la vieja facción rubalcabiana que ha perdido su apuesta por Madina; o el marido de Carmina la Ambiciosa, que es el que más peligro tiene dada su cualificada condición de propagandista. Los fracasados y resentidos no suelen buscar soluciones sino venganza.
El Mundo comienza a no dar más de sí. Si no fuera por Raúl del Pozo, por Arcadi, por Sostres, por Enric, por Cuartango, por Lucas y por algún colega más, algunos días no habría por dónde cogerlo. Foto de portada: Letizia, «La Reina en África», tal cual Katharine Hepburn. Para estar así, mejor el Hola, Semana o Lecturas, por mucho que estemos en verano y la información se vuelva rosa. ¡Lo que hay que hacer para vender periódicos! Al tiempo, las cabeceras de la prensa supuestamente seria, harán a la inversa el viaje involutivo de vuelta hasta convertirse en tabloides sensacionalistas de chismes de bragueta y teta. Cada cual, a su bola: Alemania aclama a su selección; este cronista aclama a las novias de los futbolistas; la FIFA aclama con la Bota de Oro del Mundial a Messi, cuando lo merecía mucho más Fidel Castro, que no se quita el chándal de Adidas ni que se lo pidiera Putin; Trillo clama con perder la paciencia -¡Manda cojones!-, cansado de acudir a consultas por lo de Gibraltar; ahora resulta que el bote de UGT era un cazo sin fondo a donde iba a parar no es famoso 3 sino el 20 por ciento... Y tal y tal. Según se mire, contemplando este panorama, hay hoy más fachas irredentos que el día del Alzamiento Nacional. El lema del 18 de julio de este año, tiene su guasa: «Cómo no te voy a querer, si liberaste a España en el 36». Ni libres, ni iguales. Ojalá, querido Herrera. Cómo me molan tus mocasines blancos de Primera Comunión. ¡Aquí un fósforo!