DEBATE SOBERANISTA
Efe | Martes 22 de julio de 2014
Para exponer sus puntos de vista ante el debate soberanista.
El jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat, Artur Mas, se reunirán el próximo 30 de julio en el Palacio de la Moncloa para exponer cara a cara sus puntos de vista ante el debate soberanista de Cataluña, han informado a Efe fuentes del Ejecutivo. Rajoy y Mas han concertado finalmente la fecha de esa cita que tenían pendiente desde la conversación telefónica que mantuvieron el pasado 11 de julio.
Desde entonces, tanto el jefe del Ejecutivo como el presidente de la Generalitat han venido cruzando una serie de declaraciones en las que han dejado claro que en su reunión en la Moncloa van a ratificar sus respectivas posiciones en torno a la consulta que Mas quiere celebrar el próximo 9 de noviembre.
"Vamos a hablar, pero yo no voy a hacer aquello que ni puedo ni debo hacer", dijo Rajoy un día después de esa conversación por teléfono, subrayando que el referéndum que pretende el presidente de la Generalitat es ilegal y, por tanto, no lo va a permitir. En el mismo lugar en el que pronunció esas palabras, la clausura de la Escuela de Verano organizada por el PP en la localidad madrileña de El Escorial, Rajoy reiteró que lo que sea España lo han de decidir todos los españoles, no sólo una parte, y repitió su reproche a Mas de que se enteró por los medios de comunicación de la fecha y la pregunta de la consulta que pretende.
Poco después, el presidente de la Generalitat llegó a mostrar su disposición a negociar con el presidente del Gobierno la fecha y la pregunta de la consulta si aceptaba que se celebrase. No obstante, y para evitar problemas con los partidos que apoyan su propuesta de referéndum, Mas se puso en contacto con los líderes de esas fuerzas políticas (ERC, ICV-EUiA y CUP) para garantizarles que, sin su consenso, no dará ningún paso en la entrevista con Rajoy.
Rajoy salió al paso del ofrecimiento de Mas precisando que no iba a "entrar en el juego" del presidente de la Generalitat y que, por tanto, rechaza debates que considera "absurdos".
"El referéndum es ilegal y, por tanto, no se va a celebrar", volvió a reafirmar Rajoy, quien recalcó que tanto el Tribunal Constitucional como las Cortes Generales han adoptado decisiones que avalan su postura. Un mensaje que también expuso la pasada semana a los representantes de la Sociedad Civil Catalana (organización que está en contra de la consulta soberanista) con los que se reunió en el Palacio de la Moncloa.
Por tanto, ante todas las declaraciones previas, Rajoy y Mas llegarán a su encuentro del miércoles 30 de julio con escasas posibilidades de lograr un acercamiento en sus posiciones. Pero han cerrado finalmente la cita después de meses en los que ambos se han mostrado en todo momento dispuestos al diálogo en sus declaraciones públicas pero no se daban pasos para hacer realidad la reunión.
En un debate celebrado en el Congreso el pasado 9 de julio, el recién dimitido secretario general de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, retó a Rajoy a que desvelara si no era cierto que Mas le había pedido la reunión cuando ambos coincidieron en Madrid en la proclamación de Felipe VI. Aunque desde Moncloa se aseguró que no hubo ninguna petición formal al respecto, Rajoy sí le trasladó a Duran que, si le llamaba, se verían de inmediato. "Si me llama mañana, viene mañana", le garantizó.
La reunión del 30 de julio será la primera que mantengan ambos en la Moncloa desde la que celebraron en marzo del año pasado, aunque en esa ocasión se desarrolló de forma secreta y sólo se conoció su existencia días después. Tras ella, Rajoy había asegurado que su próxima cita con el presidente de la Generalitat en la Moncloa se anunciaría públicamente. Desde la reunión de marzo de 2013, el presidente del Gobierno central y Artur Mas han coincidido en una serie de actos tanto en Madrid como en Cataluña.
El lunes con Pedro Sánchez
Por otra parte, Rajoy se reunirá el próximo lunes, 28 de julio, con el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. De esta forma, el presidente del Gobierno podrá conocer de primera mano la posición del nuevo líder socialista ante el debate soberanista en Cataluña y la convocatoria del referéndum que pretende realizar Artur Mas para el 9 de noviembre.
Sánchez ha venido defendiendo la postura que hasta ahora había abanderado también Alfredo Pérez Rubalcaba, consistente en apostar por una reforma de la Constitución.
El pasado fin de semana, en el Congreso del PSC que eligió como nuevo líder a Miquel Iceta, Sánchez instó a Rajoy y a Mas al diálogo y a dejarse de reproches y les dijo que es el tiempo de la negociación y de la reforma constitucional.
Rajoy no se ha mostrado partidario de esa reforma pero no ha cerrado totalmente la puerta a esa posibilidad, aunque ha subrayado en todo momento que para abordarla es necesario que se fijen claramente los aspectos que se pretenden modificar y que se logre un amplio consenso que en la actualidad considera que no existe.
Además de este asunto, es previsible que el presidente del Gobierno y el nuevo secretario general del PSOE aborden otras cuestiones en torno a la situación política y económica de España.
Pedro Sánchez ya ha expresado su rechazo a la política económica que está llevando a cabo el Ejecutivo y se ha comprometido a que, si el PSOE gana las elecciones generales, la primera medida que tomará el próximo Gobierno socialista será la derogación de la reforma laboral.
Hasta ahora, las únicas declaraciones públicas de Rajoy sobre Sánchez han sido para afear su decisión de no respetar el compromiso al que llegaron en la UE populares, socialistas y liberales para votar a Jean Claude Juncker como presidente de la Comisión Europea.
Rajoy le advirtió de que, para ser tomado en serio, hay que cumplir los acuerdos a los que se llega.
Esas declaraciones del Gobierno fueron contestadas de inmediato por Sánchez, quien le reprochó a Rajoy que "la coherencia no es su fuerte" y le advirtió de que no puede dar lecciones en ese sentido cuando se presentó a unas elecciones generales con un programa que ha incumplido.
Pese a esas posiciones enfrentadas, el Gobierno, por boca de su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ya ha expresado su deseo de que sea posible el diálogo y el acuerdo con el PSOE en asuntos de interés general para el Estado.
Lo que sí ha descartado ya el nuevo líder del PSOE es la posibilidad de una "gran coalición" con el PP tras las próximas elecciones generales.