Tres regimientos de extraterrestres, bien adiestrados, y organizados en escuadrones, al mando de sendos capitanes Antenitas, aterrizan con sus naves en la pradera de San Isidro una noche estrellada de hace más de un mes.
Con sus ligeros platillos se fueron situando en un periquete en los diferentes barrios de la Villa y Corte y con idéntica velocidad fueron sembrando las aceras de unos aparatos pintados en verde, de alimentación solar supersónica, bautizados por Madame Spook como “parquímetros”. En doscientos treinta y seis microsegundos las aceras madrileñas estaban cubiertas de artilugios y los extraterrestres, con su risa mariana, gritaron algo así como “misión cumplida”, y regresaron a la galaxia.
A la mañana siguiente los madrileños contemplaron el bosque de chirimbolos que se habían aposentado en las aceras estrechando aún más la zona de paseo y convinieron en el hecho incontestable de que si una Administración tiene interés en algo (generalmente recaudar) pone toda la carne y el pescado en la parrilla. Las gentes se fueron aproximando a los artilugios y empezaron a tocarlos, pero se les había olvidado conectarlos. Y esa misma noche, los soldados, al mando del capitán Antenita Andrómedo, arreglaron la difusión con maestría galáctica.
Y comenzaron a funcionar, lo que ocurre es que nadie sabía cómo manejarlos. A alguien se le ocurrió hacer unos cursillos, pero después de las experiencias sindicales… A otro alguien se le antojó que la Alcaldesa se examinara… pero a todos pareció una execrable tortura someterla a semejante prueba titánica. A más alguienes se les vino a la cabeza el boicot, pero las multas no entienden de matices.
La verdad de la verdad es que estos aparatos son: a) Injustificados, porque los anteriores se entendían y funcionaban razonablemente bien; b) Un dispendio más de la Administración que carece de pasta para lo importante pero la saca de las piedras para esto; c) Incomprensibles, inmanejables cuando da el sol en la pantalla; d) Lentísimos pues para cada operación te lleva al menos un minuto; e) Usurarios pues aparcar se pone al precio del caviar Beluga; f) Antediluvianos porque son un quiero y no puedo; mucha pantallita, botoncitos de colores… pero no se acompasan con la sociedad digital; g) Y, en fin, son contrarios a los derechos humanos, por ejemplo, a los de la tercera edad que se ha visto obligada a dejar el coche en casa. Ya se habían aprendido el funcionamiento de los cajeros automáticos y ahora el Ayuntamiento les pone este nuevo examen que no superaría ni… (en los puntos suspensivos poner el nombre que todos imaginan).