TRIBUNA
Francisco Delgado-Iribarren | Jueves 24 de julio de 2014
No se puede caminar sobre el alambre eternamente. Duran i Lleida lo ha comprobado con su caída como número dos de CiU. Una primera caída política a la que seguramente, por edad, por posición política y por la lógica de los tiempos, seguirán otras. Duran i Lleida sigue caminando sobre otros alambres. Es todo un funambulista político.
Lleva tanto tiempo ahí que los más jóvenes del lugar no recordamos la política sin él. En los últimos años ha formado un dueto insoslayable con el ex delfín Artur Mas, el inesperado o esperado, según quien lo mire, héroe de la independencia. Una bicefalia política que sólo encuentra parangón en la bicefalia sindical de Toxo y Méndez. Todo empezó a resquebrajarse cuando Convèrgencia i Unió se convirtió en Desunió i Corrupció.
Duran i Lleida siempre ha vivido entre Lleida y Lérida, pero, fiel a su apellido, siempre más en Lleida que en Lérida. En los tiempos tranquilos atesoró una muy buena imagen política gracias a su condición de moderado, lo cual no levantaba problemas ni en Cataluña ni en Madrit. Pero llegaron los tiempos revueltos y empezó a caer muy mal en Cataluña y en Madrit. Como escribió alguien, los exaltados triunfan cuando fracasan los moderados.
En estos tiempos que vienen, sean revolucionarios (Dios no lo quiera) o simplemente revueltos, Duran tiene cada vez menos que hacer. En tiempos de exaltación solo se oye la voz de los que tienen una idea muy fija (los secesionistas) o de los que tienen las ideas muy claras (los constitucionalistas). Duran no está en ninguno de los dos grupos. Forma parte de la Tercera Vía, una idea casi tan vieja como el Eterno Retorno y que sirve para agrupar a los que no quieren agruparse.
Aristóteles formuló un sistema de lógica bajo la premisa de que algo no puede ser y no ser al mismo tiempo. Duran se ha destacado en su trayectoria como un político anti-aristotélico. Nacido en Alcampell, provincia de Huesca, comunidad autónoma de Aragón, se ha erigido en uno de los nacionalistas "catalanes" históricos en convergencia con Pujol y Mas. Como líder de Unió ha promovido, a la postre, la Desunió del resto de España. Prometió dimitir si se demostraba la Corrupció del caso Pallerols, y ahí sigue tras allanarse.
Más preocupado por la "nación" catalana que por la española, ha presidido durante años y preside la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados, un puesto para el que nunca le votaría el pueblo español. Y después de 21 años de diputado de España, es uno de los promotores de la consulta soberanista (vulgo referéndum independentista), que todavía apoya. Un político como él sólo podía escalar a los primeros puestos de valoración del CIS en unos tiempos huérfanos de lógica, ni aristotélica ni de la otra.