Editorial

¿Seguirá ahora identificándose a Pujol con Cataluña?

Domingo 27 de julio de 2014

La confesión del delito fiscal hecha por Jordi Pujol ha sorprendido a más de uno con el paso cambiado. Todo lo que rodea al hecho en sí mismo es tremendamente bochornoso: la gran cantidad defraudada al fisco español, la continuidad en el tiempo -más de 30 años-, y la desfachatez del que fuera President de la Generalidad a la hora de justificarse: en todos esos años “no ha tenido tiempo de regularizar su situación”. 

Resulta muy difícil criticar a algún político nacionalista, en especial del clan Pujol. Hacerlo es tanto como ir “contra Cataluña”; tal es el discurso tanto del nacionalismo catalán como de la casi totalidad de medios locales, subvencionados y afines a la causa. Pero en esta ocasión no hay defensa posible. Ni “Madrid” ni “la caverna mediática” han tenido nada que ver en la confesión de Pujol, hecha motu proprio. 

Artur Mas quiere pasar de puntillas, sabedor de la poca o nula defensa que puede hacer del ex President. Nadie cuestiona, por otra parte, el papel desempeñado por Jordi Pujol en un tiempo en el que el nacionalismo catalán tenía cierto sentido de estado. Entonces no tenían cabida aventuras secesionistas como la propuesta por los actuales dirigentes de CiU y Esquerra. Pero la aportación de Pujol a la estabilidad en un determinado momento no es óbice para justificar lo injustificable. Y una evasión fiscal a gran escala y durante nada menos que 30 años no puede quedar impune.