EDITORIAL
Lunes 28 de julio de 2014
El Congreso Extraordinario del PSOE celebrado este pasado fin de semana dejaba como principales legados la aclamación de Pedro Sánchez como secretario general y una nueva Ejecutiva plagada de caras nuevas. El tiempo dirá si ha sido o no acertada su elección pero, al menos, sí puede decirse en su inmensa mayoría que vienen sin lastres del pasado; algo, por lo demás, que puede hacer recuperar la ilusión a más de uno.
Ha habido dos tipos de quejas: por un lado, las de Madina y Pérez Tapias, derrotados por Pedro Sánchez en su lucha por la secretaría general. Por otro, las de quienes piensan que es excesiva la cuota de poder que tendrán los socialistas andaluces en la nueva ejecutiva. Y en ambos casos, sin demasiado fundamento.
Es justo que quien gana se rodee de la gente en quien más confía, y eso es precisamente lo que ha hecho Pedro Sánchez. Madina o Pérez Tapias habrían hecho lo propio. Y en cuanto a al PSOE de Andalucía, parece lógico que siendo Susana Sánchez la persona con más ascendiente actualmente dentro del partido su criterio se siga más que el de otros. Ella misma ha dicho que la nueva ejecutiva no es tanto de cuotas como de “personas válidas”, criterio éste que ojalá sea cierto y no quede en una mera pose. De cualquier modo, España necesita un PSOE fuerte que ilusione, y esa ha de ser una de las prioridades de sus nuevos dirigentes: rescatar a una formación política desnortada y sin un proyecto claro.