AL AIRE LIBRE

PARTIDOS POLÍTICOS Y SINDICATOS, CONVERTIDOS EN AGENCIAS DE COLOCACIÓN

Luis María ANSON | Sábado 02 de agosto de 2014
El caso Baltar solo es una muestra más del nepotismo generalizado entre los...

El caso Baltar solo es una muestra más del nepotismo generalizado entre los partidos políticos y los sindicatos. El expresidente de la Diputación de Orense ha sido condenado, entre otras razones, porque “contrató a 104 personas violando las normas más elementales”. Hijos, primos, sobrinos, amiguetes y paniaguados encontraron suculento acomodo laboral a cargo del dinero público administrado por Baltar.

Aparte del gasto desaforado que pagan los contribuyentes, partidos políticos y sindicatos se han convertido en gigantescas agencias de colocación para beneficiar a sus allegados con el dinero público. La indignación general no ha cuarteado el cinismo de políticos y sindicalistas que sangran hasta la hemorragia a los contribuyentes para despilfarrar luego el dinero obtenido en gastos superfluos, edificios suntuosos, automóviles de gran cilindrada, viajes gratis total, banquetes incesantes, obsequios carísimos y toda clase de prebendas. Además, desde la prepotencia han creado varios millares de empresas públicas, casi todas deficitarias, e infinidad de cargos y carguitos en la Administración central, en la autonómica, en la provincial y en la municipal. En las cuatro Administraciones y en las empresas públicas, políticos y sindicalistas han colocado con enternecedora tenacidad a sus parientes, a sus amiguetes y a sus paniaguados.

El caso paradigmático es el del Tribunal de Cuentas. Se gestionaría con máxima eficacia con 260 empleados y funcionarios. Paga, sin embargo, a 700, muchos de los cuales entorpecen el funcionamiento fluido del Tribunal. Un centenar de esos empleados son parientes de los cargos políticos, sindicales o judiciales. Al menos otros 150 han sido enchufados por razones de amistad o de simpatía política o personal. Un escándalo, en fin, que se ha extendido por media España, tanto la política como la sindical. Los partidos políticos se han convertido en el tercero de los diez grandes problemas que agobian a los españoles. En la aceptación popular suspendieron con 1,8 puntos. También suspenden los sindicados con el 2,4. Da igual. Políticos y sindicalistas -no todos, claro- continúan con el mayor cinismo en el derroche del dinero público y en el nepotismo y el amiguismo más abominables.