Editorial

La plataforma de Duran i Lleida

EDITORIAL

Martes 05 de agosto de 2014

Tras abandonar recientemente la secretaria general de Convergència i Unió (CiU), Josep Antonio Duran i Lleida ha anunciado su intención de impulsar una nueva plataforma política, aunque sin dejar Unió Democrática de Catalunya (UDC). Según ha manifestado el político democristiano con esa iniciativa pretende aglutinar a diversos sectores e incluso diferentes ideologías con el propósito de que Cataluña camine por la senda de la centralidad y de la política recupere la sensibilidad y el aprecio de los ciudadanos.

La decisión del veterano político catalán de no continuar como secretario general de CiU, si bien no dejó de causar sorpresa, no fue repentina ni se produjo de un día para otro. Parece ser que la fue gestando ante los numerosos desencuentros con Artur Mas, empecinado en su órdago secesionista, postura que Duran i Lleida no comparte, máxime cuando es perfectamente consciente de que la batuta de la operación la maneja Oriol Junqueras y su Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). A instancias de Junqueras, CiU se ha ido internando cada vez más en un radicalismo suicida, que le ha hecho perder buena parte de su electorado, como se ha demostrado, por si cupiera alguna duda, en los últimos comicios al Parlamento Europeo.

Sin duda, el vasallaje de Artur Mas ante Oriol Junquera no era precisamente del agrado de Duran i Lleida, político que frente a tanto desatino parece no haber perdido del todo el “seny” catalán del que tan orgullosos se sienten. Sería muy deseable, sin embargo, que Duran i Lleida aclarase más concretamente y en detalle las líneas programáticas de su iniciativa, que de plantearse de manera adecuada podría resultar exitosa. Parece que Duran i Lleida iría en el camino de agrupar a  los muchos catalanes que sin renegar ni olvidar su idiosincrasia, no comulgan  con la aventura secesionista a la que Mas quiere arrastrarles, que comienza por promover un referéndum anticonstitucional. De ahí que un proyecto nacionalista pero no secesionista obtendría posiblemente una buena acogida.