El Periodismo maneja a diario elementos altamente sensibles. La propagación que logran a través de sus soportes y la potente asistencia de las redes sociales obligan a un empleo responsable de los datos y los términos, cuyo uso inadecuado los hace inflamables. La información en situaciones de crisis ha ocupado y ocupa a maestros y estudiosos de los manuales profesionales. El ébola es el más reciente y urgente objeto de análisis para determinar en qué casos se peca de exceso, en cuáles de defecto y en qué punto se sitúa la justa medida.
En abril, la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) celebró en Madrid su X Congreso, en el que presentó un manual de buenas prácticas en beneficio de los comunicadores y también, y especialmente, de los ciudadanos. "El poder de la imagen, del vídeo, de internet y, sobre todo, de la televisión exige una alfabetización audiovisual de la audiencia y un mayor compromiso ético de los informadores", sostuvo entonces Alipio Gutiérrez, presidente de la asociación.
ANIS otorgó su I Premio a la mejor labor de comunicación en salud al freelance Javier Granda, con quien ha hablado EL IMPARCIAL para evaluar la tarea de los medios en relación con el ébola estos últimos días. A su juicio, "la cobertura está siendo buena desde que se informó de los primeros casos", aunque entiende que "ahora hay mucha más información tanto por el hecho de que es agosto -y baja el caudal de información de otras áreas como política o fútbol- y, sobre todo, porque han empezado a registrarse casos de pacientes estadounidenses -o el español-, que han sido repatriados para que sean tratados".
Más allá de España, Granda aporta como fuente de gran valor el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos -"el que sale en The Walking Dead", bromea-, que publica notas de prensa de suma utilidad. A su parecer, la clave para informar bien reside en "hablar con referentes" en enfermedades infecciosas. "Sé, por mi propia experiencia, que es muy complicado en estas fechas, pero es imprescindible", añade.
Preguntado por la citada justa medida, por el lugar de equilibrio entre la alarma y la relajación, el periodista responde: "Todas las noticias que he visto informan que en los países del Primer Mundo no hay riesgo -porque los controles sanitarios son muy exhaustivos y las infraestructuras están muy preparadas para tratar la enfermedad-, otra historia es en los países africanos que están sufriendo la epidemia. Ojalá que todas estas informaciones sirvan para atajar este brote y se impulse la investigación de esta enfermedad olvidada".
Pero el ébola no es la única "olvidada", puntualiza para concluir: "Hay otras muchas enfermedades que son endémicas en los países pobres: tuberculosis, pian, sarampión, ceguera de los ríos... Soy optimista, creo que en pocos años veremos varias de ellas erradicadas. Pero es imprescindible la cooperación internacional y la labor de responsabilidad social corporativa de la industria farmacéutica".