Opinión

Carme Chacón fue a la guerra

Ricardo Ruiz de la Serna | Sábado 17 de mayo de 2008
El chiste lo contó Gila: Una pareja de soldados se acercan a una trinchera y dicen a sus ocupantes: Que somos del ejército enemigo. Dice nuestro capitán que por favor hagan el favor de dejarnos unas balas, hasta que recibamos un pedido que tenemos hecho. La realidad la ha puesto el Ministerio de Defensa de Carme Chacón con las tropas españolas en el Líbano y maldita la gracia que tiene.

Ya saben que el panorama libanés está que arde. El Gobierno del presidente Fouad Siniora vive con la espada de Damocles de Hizbolá gravitando sobre su cabeza, que ha roto el monopolio de la fuerza que caracteriza a cualquier Estado moderno. El Partido de Dios, que consta en las listas de organizaciones terroristas de la Unión Europea y los Estados Unidos, controla el sistema de comunicaciones y ha podido ocupar el aeropuerto y algunos barrios de Beirut para imponer sus exigencias a la autoridad civil, es decir, a Siniora y sus ministros. El ejército, que oscila entre la benévola neutralidad y la tibia intervención, no es capaz de meter en cintura a los terroristas financiados desde el extranjero. La mano de los ayatollahs es larga y sus arcas están repletas de dólares para financiar a quien puede desestabilizar en cualquier momento al pequeño país del cedro. De Beirut, los combates se extendieron a las montañas del sureste. Se trata de apartar a los drusos del poder y de debilitar progresivamente al Gobierno de Siniora. En fin, ha habido más de sesenta muertos en los combates entre las distintas facciones. Ya ven que en El Líbano, como decía Bernal Díaz del Castillo, hay que ir con la barba en el hombro. El Presidente George W. Bush, en su reciente discurso ante el Parlamento israelí con motivo del 60º aniversario de la fundación del Estado, ha augurado un futuro en que Hamás, Hizbolah y Al Qaeda hayan sido derrotadas y de El Cairo a Riad, Bagdad y Beirut la gente viva en sociedades libres e independientes. Por ahora, ese momento parece lejano. El Partido de Dios está, de nuevo, armado hasta los dientes, no sólo con armamento ligero, sino con material pesado y semipesado. Tiene en jaque al Gobierno y no se arruga.

Todo esto se estaba cociendo cuando hace unas semanas la ministra de Defensa Carme Chacón visitó a las tropas españolas desplegadas en El Líbano. Los más de mil efectivos integrados en la Brigada Multinacional están en un lugar, como ven, que permite pocas bromas: el 24 de junio de 2007 fueron asesinados en Jiam mediante un coche bomba los paracaidistas Juan Carlos Villora Díaz, Jonathan Galea García, Jeyson Alejandro Castaño Abadía, Manuel David Portas Ruiz, Jefferson Vargas Moya y Yhon Edisson Posada Valencia. Durante la visita de la Ministra, el jefe del contingente español, el general Juan Bautista García Sánchez, advirtió a Carme Chacón de la necesidad de reemplazar los vehículos Blindados Medios de Ruedas, utilizados para la misión, por otros cuyo blindaje fuese más resistente: Ministra, una mina lo revienta. Recordemos que esto de la mina ya sucedió en Afganistán y les costó la vida a dos militares y heridas a otros seis. Con más de treinta años de servicio, los BMR están viejos y no son aptos para la misión que las tropas españolas desempeñan.

Pues bien, el lunes pasado hemos conocido por diversos medios de comunicación que el Gobierno aún no ha contactado con la empresa que podría hacerse cargo de construir los vehículos que sustituirían a los BMR. Se trata de una empresa surafricana que ganó el concurso convocado por el ejército de Tierra y satisfizo los requisitos del Estado Mayor de la Defensa y, por todo ello, fue preseleccionada para la compra de 220 unidades del vehículo que sustituirá al BMR: el RG-MK5E ¨Nyala¨. A las otras dos empresas que concurrían al concurso les comunicaron en febrero que sus propuestas quedaban desestimadas. Pues bien, los sudafricanos ganadores no han tenido más noticias del Ministerio, llamaron para interesarse por el asunto y, así, hemos descubierto que la inversión para adquirir estos 220 vehículos no está presupuestada para 2008. Después vendrá el arreglo contable: lo sacamos de la partida de misiones de paz o lo detraemos de los presupuestos del Ejército del Aire y de la Armada (que ya se han negado) pero ¿qué me dicen? Con la que está cayendo en El Líbano y las tropas españolas, como ya ha sucedido, con un equipamiento cuyas carencias deben sustituir, ya saben, con su valor y su sacrificio. La infantería española no necesita demostrar nada, pero los políticos... ¡ay, los políticos españoles! En fin, ya ven, la España de Gila... pero en el avispero de Oriente Medio.

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