Cerca de mil seguidores de Indiana Jones estuvieron apostados, desde primera hora de la tarde del viernes. Frente al elegante y elitista Hotel Carlton del que cuelgan, desde sus diez pisos hasta el suelo, unas gigantescas fotografías de todos los protagonistas de esta cuarta entrega, que se estrena este domingo en el festival. Pero antes era el turno del magnífico Woody Allen.
A apenas cincuenta metros de esta puesta en escena de lo más aventurera, se encuentra el emblemático Hotel Martínez, que no sólo compite con los altos precios y el glamour con el resto de los hoteles de La Croissette sino que se enorgullece de tener entre sus ilustres huéspedes a los protagonistas del día de hoy: Woody Allen y Penélope Cruz, ”la mejor y lo mejor de 'Vicky Cristina Barcelona'”.
Conocedores de la gran acogida de anoche a la película, por parte de la prensa, director y actriz tenían la sensación de haber superado el examen “con nota”, no en vano han conseguido un gran talento interpretativo, altas dosis de inteligente sentido del humor y un estudiado homenaje a dos ciudades españolas: Barcelona y Oviedo, que el realizador neoyorkino adora. Allen define a la ciudad condal como ”romántica, exótica, viva, llena de belleza visual, cosmopolita y, a la vez, muy española”.
Madrid y San Sebastián, en sus planesEstá orgulloso de haber conseguido dirigir su película más europea y no descarta la posibilidad de volver a rodar en España. ”Me gustaría hacerlo en una ciudad donde mi familia esté a gusto y tranquila mientras trabajo –comentó en un encuentro con un reducido grupo de periodistas españoles-. En mi cabeza están como opciones Madrid, San Sebastián o, de nuevo, Barcelona”.
Fiel a su carácter tímido, retraído y poco dado a las concesiones, Allen nos sorprendió por su talante comunicativo. ”Si les soy sincero –dijo sin apenas levantar la mirada- no tengo ni idea de lo que recaudan mis películas ni tampoco sé lo que la gente piensa de ellas. No leo nunca las críticas y eso me permite estar muy tranquilo, sin fustigarme pensando si soy mejor o peor director que hace treinta o cuarenta años". Donde sí cree que ha mejorado es como ser humano: ”Aunque soy animal de costumbres y me gusta hacer siempre lo mismo, no me importa que mis días parezcan monótonos a los ojos de los demás. Me levanto temprano, llevo a mis hijos al colegio, practico un buen rato con el clarinete y procuro ir a almorzar a los mismos restaurantes de siempre". Sin duda, un tipo peculiar que hace de su genialidad algo natural.
Penélope se defiende solaNaturalidad, como sólo ella sabe expresarla, es la que desplegó Penélope Cruz en la alfombra roja en su noche triunfal. Con un diseno de Marchesa y joyas de Chopard, la actriz dejó el pabellón español en el lugar de glamour y elegancia que nos tiene acostumbrados. Sola ante el peligro, sin la compañía de su novio Javier Bardem -disfrutando de un voluntario y, también merecido, año sabático- y de Scarlett Johansson -que alegó “motivos personales” a última hora para justificar su ausencia-, Penélope brilló con luz propia.
Estaba radiante, feliz, disfrutando del momento y saboreando las primeras buenas críticas, aparecidas en los periódicos del día, por su personaje de María Elena en la película de Allen. Y es que el talento de la actriz no ha hecho mas que crecer en los últimos dos años, descubriendo unos matices dramáticos y cómicos hasta hace poco bien guardados.
Mañana es el que ya han denominado “dia de la resurrección de Indiana Jones”. La expectación levantada por esta nueva entrega se escapa de todas las previsiones. Esperemos que no se cumpla el refran de “dia de expectación, dia de decepcion”.