AL AIRE LIBRE

EL MISIONERO PAJARES, EN MADRID

Luis María ANSON | Viernes 08 de agosto de 2014
Acierto grande el de la ministra de Sanidad, Ana Mato, al gestionar la repatriación...

Acierto grande el de la ministra de Sanidad, Ana Mato, al gestionar la repatriación del misionero Miguel Pajares, enfermo de ébola. Ya en un hospital madrileño, las muestras de solidaridad con el sacerdote son incesantes. La sensibilidad del pueblo español ante la abnegación de nuestros misioneros siempre ha sido grande.

A lo largo de mi dilatada vida profesional he visitado 128 países, entre ellos los que forman las tierras duras del hambre en África y en Asia. Cada vez que he acudido a una leprosería, a un centro de sida, a un hospital de enfermedades contagiosas, a un asilo de ancianos terminales, me he encontrado a misioneros y misioneras cristianos, casi a 50% sacerdotes y monjas españoles. La verdadera Iglesia Católica es la de Teresa de Calcuta. Es la Iglesia de los pobres. Claro que en una comunidad tan amplia hay prevaricadores, prepotentes y pederastas, palacios arzobispales y suntuosidades innecesarias. Pero lo que predomina en la Iglesia Católica es la vocación de los que entregan su vida, como Miguel Pajares, a los más desfavorecidos, a los pobres de solemnidad, a los enfermos con los que nadie quiere estar.

Los comunistas españoles presumen de que son ellos los que defienden a los pobres, los que se solidarizan con los desfavorecidos. A lo largo de tantos años de viajes incesantes, ni una sola vez me he encontrado a un comunista español que prestase su ayuda en centros de enfermedades infecciosas, en leproserías o asilos. Allí lo que hay son misioneros y misioneras cristianos. Esa es la pura verdad. Cuando los comunistas denigran a la Iglesia Católica y la consideran el opio del pueblo, deberían reflexionar que misioneros y misioneras hacen lo que ellos pregonan, lo que deberían hacer y casi nunca hacen.