Traducción de Patricia Antón de Vez Ayala-Duarte. Lumen. Barcelona, 2014. 680 páginas. 22,90 €. Libro electrónico: 10,99 €
Por Jorge Pato García
Un día cualquiera, al sacar las monedas que llevamos en un bolsillo, un escurridizo euro se nos cae de las manos. Después de su vuelo precipitado hacia el suelo vemos que no cae sobre ninguna de sus dos caras, sino que comienza a girar sobre su eje y finalmente termina perdiendo inercia y cayendo de uno de sus lados. ¿Qué es lo que ha decantado el movimiento de la moneda? Puede haber sido una brizna de viento, las vibraciones de una pisada o cualquier otro acontecimiento imperceptible que ha determinado el final de ese viaje de la moneda de nuestra mano al suelo.
La vida en muchas ocasiones tiene un desarrollo determinado en función de pequeños y grandes sucesos que nos ocurren, de tal manera que, en algunas ocasiones, una decisión aparentemente insignificante acaba convirtiéndose en el pilar sobre el que se construye algo determinante en nuestra existencia. Es justamente esto lo que destacada en la novela de Kate Atkinson. Gracias a una impresionante destreza literaria la autora nos hace ver, una y otra vez, como de delgada es la línea que separa acontecimientos con dispar resolución, o incluso separa la vida de la muerte.
Así, ya en las primeras páginas podemos leer dos desenlaces diferentes del nacimiento de la protagonista de la novela, Úrsula. Primeramente, a causa de una gran nevada, el médico y la comadrona no consiguen llegar al parto y Úrsula fallece al venir con el cordón umbilical alrededor del cuello. Sin solución de continuidad, tenemos el mismo relato, pero en esta ocasión médico y comadrona conseguirán, casi milagrosamente, asistir al alumbramiento, consiguiendo solventar el contratiempo del cordón umbilical y dando lugar a que sea posible la existencia de Úrsula.
Ese es el juego que desarrolla la escritor británica a lo largo de toda la novela y que golpea una y otra vez al lector con lo irónico de la existencia, cómo en ocasiones se puede bordear la muerte sin ser plenamente conscientes de ello o cómo el destino a veces es excesivamente cruel con el ser humano.
Aparte de este juego temporal hay otro gran protagonista del libro: la guerra. En este caso, la Segunda Guerra Mundial y los bombardeos sobre Londres de la Luftwaffe. En palabras de la autora, era imprescindible que este hecho histórico apareciese en su obra, convirtiéndose así en el elemento más condicionante en cuanto al desarrollo de la misma. Y esto se nota en la forma apasionada y descriptiva en la que nos cuenta esas largas noches en las que las bombas llovían sobre Londres, con sus estallidos, con el sonido de las sirenas que avisaban de la llegada de las hordas nazis al cielo de la ciudad y con el rastro de muerte y destrucción que sembraron a su paso, sin lograr con ello doblegar a la población ni a sus gobernantes.
En definitiva, Una y otra vez no es una novela al uso, no es una ficción manida ni tiene un estilo al que estemos acostumbrados, pues ni en narraciones de ficción sobre viajes en el tiempo podemos disfrutar de la sutileza que exhibe la historia protagonizada por Úrsula.