Opinión

Lea esto, puede salvar a un ser querido

María Cano | Lunes 18 de agosto de 2014

Es verano y los lectores huyen de las noticias trágicas. Lo sé. Y a pesar de ello me siento en la obligación moral de escribir esta columna. Como anticipo diré que acaba bien y que puede inspirar a alguien a enfrentarse a una situación difícil. Sólo por eso y a pesar de los abucheos virtuales que recibiré, he decidido escribirla.

Nunca se sabe detrás de qué esquina espera la silenciosa parca agazapada con su guadaña. La línea que separa la vida de la muerte es muy delgada, tanto que en ocasiones es cuestión de suerte u oportunidad que uno quede a un lado o al otro de la misma. Quien haya visto morir a alguien en sus brazos, lo sabe. Quien haya sido testigo de la vuelta a la vida de alguien, lo sabe.

Las palabras no alcanzan a describir lo que uno siente en un momento así ni la larga resaca que tarda en abandonar el cuerpo y la mente. La mente… esa gran desconocida que se debate entre el colapso y la supervivencia. Si alguna vez se enfrenta a una situación límite o le toca ser testigo de una y puede ayudar, mantenga la calma. Respire y mantenga la calma. No permita que su mente se bloquee, la necesita.

El segundo paso es rebuscar en los cajones más recónditos de la memoria todo eso que uno va aprendiendo a lo largo de la vida sin saber por qué ni para qué y que un buen día va a ser vital que ponga en práctica si quiere salvar su propia vida o la de otro. ¿Quién no ha recibido algún cursillo de primeros auxilios o ha leído algo sobre ellos? Y si no, algo habrá visto en alguna de todas esas películas y series de acción en las que salen tanta sangre y tantos héroes. Usted no sabe que lo sabe, pero lo sabe.

Y eso es lo importante. Respirar, recordar y actuar. ¿Qué haría ante una hemorragia en una pierna tras un traumatismo hasta que lleguen los servicios de emergencia? ¿Cómo hay que actuar en caso de infarto? ¿Y ante una asfixia por atragantamiento? ¿Sabría qué hacer si alguien se ahoga?

Es muy probable que conozca las respuestas a todas estas preguntas. Y si falla alguna, Internet puede nutrirle de forma abundante. Le invito a que lo haga. Y pensará que para qué, que menuda chorrada, que qué coñazo eso de ponerse a buscar cómo se hace un torniquete o la respiración boca a boca, que para eso están los profesionales… Sí, le doy toda la razón, los más indicados para poner en práctica todas estas técnicas son los médicos, pero a uno no le suelen ocurrir las desgracias dentro de los hospitales y a veces los servicios sanitarios tardan demasiado en llegar. Y esto no es una película, es la vida real y vive usted rodeado de gente continuamente a la que le pasan cosas de forma inesperada. Así que aunque sea un coñazo, haga este fácil y rápido ejercicio de recuerdo porque la vida de alguien a quien usted quiere o la de un desconocido puede depender de ello. Incluso la suya propia, que estará entonces a merced de la reacción de quienes se encuentren más cerca. Le pido cinco minutos de su tiempo. Nada más. Y si algún día tiene que enfrentarse a una situación límite en la que su vida o la de un ser querido (su pareja, su hijo, su madre, un amigo…) esté en sus manos, se alegrará de aquellos cinco minutos desperdiciados por culpa de aquella pesada que escribió una columna un poco aburrida y triste en pleno periodo estival. Ojalá tenga que darle la razón y no le sirva para nada, pero nunca se sabe. La calle está llena de esquinas…