El turismo continúa creciendo con vigor pese a los problemas coyunturales. Se trata de uno de los puntales que han tirado del carro de la economía española durante los últimos meses. Este jueves se conocía que, a diferencia de las exportaciones, el sector turístico había sabido esquivar el estancamiento económico de la eurozona y la guerra comercial con Rusia, uno de los países que más habían contribuido al vigor sectorial.
Hasta julio, 36,3 millones de turistas extranjeros visitaron España, lo que supone un aumento del 7% frente al año anterior, según la Encuesta de Movimientos Turísticos en Frontera que este viernes difundía el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.
Este dato muestra que, pese a los problemas, el sector turístico es uno de los más pujantes de la economía española post burbuja inmobiliaria. El sector exterior se convirtió en la gran esperanza para salir de la crisis, en medio de una devaluación interna, con los precios estancados, e incluso, bajando. Ello permitía que los productos españoles se convirtieran en mucho más competitivos en el exterior.
Sin embargo, con los precios todavía a la baja, -el índice de precios de consumo (IPC) volvió a tasas negativas en julio (0,3 %), tras la bajada del 0,1% en marzo, lo que mantiene sobre el tapete el debate sobre la deflación-, las exportaciones se resentían. Este mismo lunes, la balanza comercial mostraba que el saldo negativo entre importaciones y exportaciones se duplicaba en el último año, totalizando un déficit comercial del 1.882,4 millones de euros. Los problemas en los países emergentes y el estancamiento de economías como la francesa y la alemana perjudicaban a los exportadores españoles, frente al aumento de las importaciones.
La política de precios bajos, sin embargo, parece que sí que ha atraído a los turistas al sol español. El mes de julio fue el segundo mejor de la historia del turismo en España, ya que el número de turistas internacionales subió un 5,9% hasta los 8,3 millones, un registro sólo superado por el del mes de agosto del año pasado.
Este incremento se debe sobre todo a los turistas llegados de Reino Unido, Alemania y Francia, a pesar de que las dos principales economías continentales citadas sufrieron un parón económico en los últimos meses.
Reino Unido fue el país que más turistas aportó con el 23,3% del total de entradas, hasta 8,4 millones de visitantes y un aumento del 5,5%. Alemania, fue el segundo mercado que aportó mayor número de no residentes al crecimiento total, con alrededor de 5,8 millones de turistas y un aumento del 6,6%, seguido de Francia, con más de 5,6 millones de visitantes y un incremento del 10,8%.
Los turistas llegados de Rusia, uno de los mercados que crecían con más fuerza en los últimos años, han bajado por la guerra comercial con Rusia y la devaluación del rublo. En total, llegaron 806.843 turistas rusos, un 3,8% menos.
Cataluña, cuya Costa Dorada y Costa Brava atraía al 60% de los turistas rusos, se mostraba como la comunidad autónoma que más visitantes atraía: 9,2 millones, el 25,6% del total, con un incremento del 5,7%.
Todo ello, en medio de un debate sobre el turismo ‘de borrachera’, que está siendo especialmente intenso en Barcelona. Los vecinos de la Barceloneta se concentraban esta misma noche para reivindicar un turismo de mayor calidad.
La segunda comunidad que más turistas ha recibido, Canarias, con un 18% del total, 6,5 millones de turistas, y un incremento del 11,8%. La comunidad se encuentra en medio de otra polémica generada por las exploraciones petrolíferas, que, según el sector en las islas, puede ahuyentar las visitas a las Canarias.
En total, el sector turístico, un invento del desarrollismo español en los años 60, es responsable del 10% de la riqueza reflejada en el PIB. El sector exterior, en total, representa un tercio de la riqueza. Hasta el momento, son dos de los principales candidatos para reconfigurar el modelo de país tras la explosión de la burbuja inmobiliaria.