El Atlético de Madrid, capitaneado por un imperial Raúl García en ataque, logró la Supercopa de España tras vencer gracias a un gol de Mandzukic al Real Madrid, al que deja sin la posibilidad de conquistar el sextete. El campeón de Europa y de Copa fue incapaz de sobrepasar con peligro el entramado defensivo tejido por el vigente campeón liguero.
Tras el partido de ida, en el que la estrategia del Atlético consistió en no ceder un solo centímetro ante el Real Madrid mientras le entregaba la pelota a la espera de la oportunidad que tuvo y aprovechó, el encuentro de vuelta, ya con ventaja para los rojiblancos, hacía presagiar lo mismo.
El Real Madrid, que salió con las novedades de James en lugar de Cristiano Ronaldo, que con molestias se quedó en el banquillo, y de Varane y Coentrao en lugar de Pepe y Marcelo en la defensa, se encontró con un Atlético que salió a comerse al rival desde el primer instante, con un aviso de Gabi en la primera jugada, quedándose solo ante Casillas y donde la aparición de Varane al corte fue providencial.
Donde sí fallaron los centrales blancos fue en la siguiente jugada. En ambos duelos de cabeza, el primero perdido por Varane y el segundo por Ramos, Griezmann –novedad en el once atlético-, dejó con la testa un balón a Mandzukic en la frontal para que el croata batiera a Casillas de un tiro colocado al poste.
Si con el resultado de ida ya le valía al Atlético con aguantar, con el gol de ventaja de este viernes le dio alas a la hora de replegarse y aguantar. El Real Madrid tomó el control del balón pero no terminaba de encontrar la manera de deshacer la telaraña rojiblanca más allá de unos centros sin peligro de Coentrao.
A medida que pasaba el tiempo, los blancos no se desesperaron y acabaron encontrando oportunidades. Primero, aprovechando la superioridad numérica debido a que Juanfran tuvo que salir para curarse una herida sangrante, Carvajal entró como un puñal por la banda de Siqueira en dos ocasiones. En la primera, llegó hasta la línea de fondo pero su centro fue rechazado por la defensa al segundo palo, donde de haber un jugador blanco sólo tendría que haberla empujado. Y en segundo lugar, una vez logró adentrarse en el área en lugar de central armó el disparo y forzó la estirada de Moyá. Corría el minuto veinticuatro.
En ese momento, un Simeone demasiado efusivo en sus protestas por no dejar entrar a Juanfran acabó expulsado al dar dos collejas al cuarto árbitro. Entre vítores de la grada y saludos por su parte, el entrenador argentino se retiraba a vestuarios.
El tiempo seguía pasando pero el Madrid ya no era el del Bernabéu ni el de los primeros minutos. Había encontrado huecos entre líneas gracias a la movilidad de Modric y James y las internadas de Carvajal. Así, a diez minutos del descanso James logró rematar de cabeza una asistencia del croata, pero se marchó fuera. Dos minutos más tarde, una conexión del colombiano con Bale valió para un chut del galés desde la frontal que también se fue fuera pegada al poste.
El Atlético por su parte, esperaba su ocasión, que también llegó a través de un córner. Coentrao falló en la marca sobre Raúl García y este logró rematar solo cerca del área pequeña de cabeza, pero el balón pasó por encima del larguero.
Justo antes del descanso, James lo volvió a intentar desde la frontal con un tiro a la media vuelta, pero la pelota volvió a irse por la línea de fondo.
Pese a que el Real Madrid parecía, tras 135 minutos, haber cogido la medida al Atlético, Ancelotti sorprendió con un cambio en el descanso: Dejó fuera a Kroos y dio entrada a Cristiano, retrasando al medio campo a James Rodríguez.
Con este movimiento, el equipo de Chamartín perdió su brújula en el medio campo y la segunda parte se convirtió en un ida y vuelta constante. Así, a los tres minutos y de nuevo a balón parado, Raúl García remató de primeras elevando el balón sobre Casillas, el esférico tocó el travesaño y acabó botando delante de la línea de gol.
El partido del atacante español fue de sobresaliente. Pese a que el gol fue de Mandzukic, Raúl García protagonizaba desde el primer minuto todos los movimientos de ataque rojiblancos. Y siempre con peligro. Otro ejemplo más, en el minuto 56, cuando le cae un balón algo esquinado en la frontal y manda un misil que se marcha por encima del larguero. Un poco antes, Ramos hizo un corte justo a tiempo dentro del área evitando el chut de García cuando tenía ya la pierna armada.
En pleno ida y vuelta, el Madrid logró conectar en un par de ocasiones, pero siempre sin poner en demasiados aprietos a Moyá. Una extraordinaria combinación de primeras entre James, Benzema -desaparecido durante los noventa minutos- y Cristiano acabó con un tiro lejano del portugués que atrapó el cancerbero rojiblanco sin problemas.
El Madrid estaba descabezado, con un Cristiano Ronaldo que fallaba los pases que quería dar y con Un James que, a pesar de su buen partido, perdió el peligro que generaba cuando le obligaron a irse más atrás a buscar la pelota. Así, en el minuto 64 el colombiano dejó su puesto a Isco y poco después Marcelo entraba por Coentrao. A falta de control, el plan de Ancelotti fue desatar a los más desequilibrantes en ataque.
La dureza seguía haciendo acto de presencia a base de más tarjetas que tiros entre los tres palos. El reloj seguía corriendo y el beneficiado era el Atlético, que fue el que dispuso de ocasiones más claras entre tanto descontrol. Griezmann pecó de precipitación al chutar a puerta en una contra cuando lo tenía todo para pararse, pensar y buscar el pase o un mejor tiro tras un contraataque después de un fallo de Ramos. Minutos más tarde, el francés dejaba su puesto a otra cara nueva: Raúl Jiménez, que recibió algún que otro pito como respuesta s sus comentarios promadridistas la pasada temporada.
Entre amarilla y amarilla se llegó al descuento, hora bruja cuando se trata de un Atlético – Real Madrid y la mente se traslada a Lisboa. De hecho, un centro de Carvajal con Ramos al remate heló por unos segundos los corazones del público del Calderón, pero por suerte para ellos Miranda molestó lo suficiente como para que el de Camas no lograra conectar con el esférico por centímetros.
Como los antecedentes iban marcando el camino, finalmente hubo una expulsión. Modric fue el encargado de hacer cobrar la apuesta peor pagada del partido y se marchó a vestuarios por doble amarilla. El Calderón, gozoso, cantaba y festejaba un título que llegó en cuanto Fernández Borbalán pitó el final. La Supercopa de España ya tenía dueño: el Atlético de Madrid.