La máxima popular “en casa del herrero cuchillo de palo” no debe tener cabida en las formaciones políticas de ideario democrático, pues la democracia que defienden para la sociedad ha de regir en su interior. Y en democracia, el debate en la sociedad y dentro de los partidos es algo positivo que permite la libre exposición de ideas y propuestas en una confrontación razonada de argumentos. Una sociedad y un partido no son bloques de cemento, sino organismos vivos que, como tales, están sometidos a tensiones. Tensiones que pueden ser incluso enriquecedoras y que, en cualquier caso, han de contemplarse con normalidad, siempre y cuando discurran por los cauces adecuados y las formas correctas.
Francisco Sosa Wagner, cabeza de lista en las elecciones europeas de Unión Progreso y Democracia (UPyD), y hoy eurodiputado de esta formación, publicó un artículo que ha sido el punto de arranque de una polémica en el seno del partido fundado con elogiable iniciativa por Rosa Díez. Sosa Wagner planteaba una reflexión motivada sobre todo por los resultados de los comicios europeos y con la vista puesta en futuras citas electorales. El eurodiputado abogaba por la unión de UPyD y de Ciudadanos, dado que, aunque con sus lógicas y particulares diferencias, tienen mucho en común. Pero, a la vez, señalaba la existencia de “prácticas autoritarias” en UPyD. El escrito provocó que Rosa Díez lo calificara de “inaceptable”, mostrándose dolida por lo expresado en él. Tras las declaraciones de la líder de UPyD, y de otros dirigentes del partido, Sosa Wagner ha vuelto a salir a la palestra mediática con un nuevo artículo titulado “Puntualizaciones a una polémica”.
En el asunto sería muy conveniente separar con total claridad el fondo y las formas. No fueron estas, ni tampoco el cauce, precisamente las mejores por parte de Sosa Wagner para poner sobre la mesa su creencia. Pero esto no debería convertirse en obstáculo para que se tenga en consideración la propuesta de que UPyD se una a Ciudadanos, cuyo líder, Albert Rivera, parece que está por la labor. Máxime cuando en su segundo artículo, Sosa Wagner manifiesta su máximo respeto personal y político hacia Rosa Díez e Irene Lozano, diputada de UPyD y autora de un artículo descalificando a su correligionario. Es necesario que en el conflicto surgido en UPyD se abandonen por completo descalificaciones ad hominen, afanes de protagonismo y reacciones viscerales. UPyD no debería cerrarse en banda a la posibilidad de consultar a sus afiliados sobre esa posible alianza con Ciudadanos o cuando menos a abrir un debate razonado y razonable, en el que salga ganando la democracia.