Opinión

Desacralización vulgar del cuerpo

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Sábado 23 de agosto de 2014

Mucho tiempo ha que al repasar las páginas de los periódicos, en papel o digitales, mi mirada topa con unos titulares peculiares: la fulana luce el trasero, la zutana se hace un "selfie" en top-less, la otra convierte un concierto en un table-dance sin fin y asísuma y sigue. Al principio esos titulares parecían raros, luego se han convertido en molestos y, ahora, simplemente provocan náuseas por el mero disgusto que causa verlos. Uno de ellos decía: "¿Os importa que me quite el bañador?". Me ha sacado de mis casillas, lo confieso públicamente, primero, porque ha aparecido en la versión digital de un periódico respetable; y, segundo, porque me han entrado tantas ganas de responder: ¡Quéno! ¡No me importa nada, gachí, que te quedes en pelota, más me importaría si te vistieses bien!

Escribir sobre el desnudo o la vida erótica del ser humano es una tarea reservada para ingenios destacados. Es menester tener mucho talento para tratar un asunto tan serio, o mejor, tan digno. Pero el "erotismo" del que tratamos aquínada tiene que ver con eso que llamaban los griegos τάέρωτιχά, o sea con el amor y el erotismo, por cierto, era la única materia en la que Sócrates reconociótener el pleno dominio. El desnudo del que tratan los titulares de la prensa no es arte ni nada parecido, sinosalvajismo convertido en un hecho cotidiano. Las redes sociales están inundadas de cuerpos semi o completamente desnudos en busca de un "me gusta", abundan los libros de barata psicología femenina llenos de desnudos, e igualmente las películas del mismo jaez son abundantes...En fin, todo parece tendente a desacralizar y vulgarizar el cuerpo y, sobre todo, a convertir las relaciones íntimas en un espectáculo público. Una obscenidad. Quétocar, cuándo y cómo se ha convertido en una preocupación clave para centenares de revistas. La suerte especial es encontrar las ilustraciones idóneas. Quévestir ya importa menos, porque la más aguda cuestión es quéquitar del traje del rey anderseniano. Pero aún hay algo más trágico en el mundo del arte: si uno se desnuda en el museo, ya es todo un (o una) artista. ¡Feliz invento de fullería lingüística!

"Hay una forma de erotismo que es la más repugnante de todas: la curiosidad erótica" decía Ortega en el Espectador. Desde que dijera eso Ortega, la cosa ha ido de mal en peor; en efecto, la esperanza del sabio filósofo de que el nuevo siglo se ocupara seriamente del problema del amor y el erotismo se ha vistofrustrada. Como los niños que se rebelan contra las prohibiciones autoritarias, nos hemos rebelado contra el tabúque lo erótico y amoroso solía representar. Y por no saber cómo abordarlo, lo hemos sacado a la plaza pública donde lo destruimos y despedazamos. Nos hemos quedado con la carne viva y desnuda... Sirve para tocar, pero quizáya no valga para abrigar algún sentir que sea un poco más sublime que el físico.

Hay otra noticia que según se me trasluce, como diría Sancho, pueda ser mala para los amantes de esas sensiblerías escabrosas: un paparazzi, mejor dicho, un pobre diablo, que sacóunas fotos de una estrella en top-less, no recibióni un duro de las revistas. ¿Quéquiere decir esto? Señores, hemos tocado el fondo. Eso quiero creer. Quizámi visión sea demasiado pesimista y la verdadera razón del fenómeno del desnudo por todas partes es mucho más prosaica: el sol radiante que atosiga a los veraneantes. Pues, ¡quién sabe!, ya lo veremos con la llegada del invierno.