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Análisis deportivo: Éibar: humildad, trabajo y sencillez

Juan Maestre Muñoz | Martes 26 de agosto de 2014
Empezó el espectáculo de la Liga BBVA y con ella la ilusión... Por Juan Maestre

Empezó el espectáculo de la Liga BBVA y con ella la ilusión de muchos equipos. Hoy quiero referirme a uno que es un tanto especial. Este año la Liga tendrá por primera vez en su historia a un nuevo equipo. La Sociedad Deportiva Éibar ha llegado a la élite del fútbol español, después de mucho sacrificio y trabajo. El equipo del mítico estadio de Ipurúa ha asombrado a propios y extraños en su estreno. Ha apabullando a sus vecinos de la Real Sociedad con un golazo de Javi Lara. El mediocentro de Montoro desató la locura de las cinco mil almas que abarrotaban el viejo municipal de Ipurúa. El Éibar va muy en serio. Los guipuzcoanos representan para todos los españoles el sacrificio, el trabajo, la sencillez, la humildad y la fuerza de voluntad.

La mayoría de los analistas cursis de este deporte, llamado fútbol, ponían al Éibar en segunda desde antes de que comenzase la Liga. Los armeros ya han avisado a los grandes especialistas. Todos los equipos que visiten Ipurúa sufrirán. El Éibar sabe perfectamente que su permanencia en primera pasa por sacar los puntos en su estadio. Los seguidores que han descubierto ahora al Éibar se preguntan: ¿Es un milagro lo del Éibar? Creo que no. Los armeros saben a lo que juegan y manejan a la perfección sus virtudes. Con uno de los presupuestos más bajos de primera y segunda división han confeccionado un equipo muy interesante, mantienen la estructura del año pasado, que les sirvió para ser campeones en segunda división, pero los refuerzos son serios.

Gran parte del éxito de los guipuzcoanos la tiene su entrenador, Gaizka Garitano. El joven entrenador ha logrado de forma brillante ascender al Éibar de segunda división B a segunda división y, lo que es aún más importante, de segunda a primera división en tan sólo dos años. El joven míster le gusta practicar un fútbol de toque, que enamora por su perfecta verticalidad. Los armeros van a celebrar sus 75 años de vida disfrutando de la primera división con un equipo que destila calidad y trabajo. Es un derroche de esfuerzo. La estructura del año pasado se mantiene con su estrella Xabi Irureta (joven guardameta con una gran proyección), Dani García, Errasti (los mediocentros de contención del Éibar) y Arrubarrena (el delantero centro es uno de los ídolos de la afición). Las incorporaciones armeras son muy interesantes. La directiva ha invertido muy inteligentemente su dinero incorporando al equipo a jugadores de gran calidad, como son los delanteros Ángel, procedente del Levante, y Manu del Moral del Sevilla; también son buenos refuerzos los mediocentros Javi Lara, que jugó el año pasado en la Ponferradina, Dani Nieto, que viene del Barcelona B, y Ekiza que llega libre del Athletic de Bilbao; y en la portería se ha reforzado con la llegada de Jaime que militaba en las filas del Real Valladolid.

En fin, la trayectoria del Éibar, los refuerzos y su partido contra la Real Sociedad son motivos suficientes para tomar en serio a este recién llegado a la liga. Todos los equipos de primera división deberían tener cuidado con el correoso equipo armero. No se deberían fiar del equipo del sacrificio, la humildad y el trabajo diario. El pequeño, pero grande de espíritu, estadio de Ipurúa será una plaza difícil de conquistar para los grandes de la liga. Creo que los adversarios del Éibar sufrirán. Equipos como el Éibar son necesarios en esta liga gobernada por presupuestos y fichajes multimillonarios como los de Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid. Voto porque los armeros salven la categoría este año y hagan sufrir a los grandes. El fútbol es más que dinero, derechos televisivos y fichajes extravagantes. El balompié es también la ilusión de un equipo modesto con una afición que crea más afición a quien la observa desde otras ciudades y pueblos de España. La Sociedad Deportiva Éibar representa para el resto de los pueblos de España: fuerza de voluntad, fe en el trabajo y humildad para hacer bien las cosas.