Sociedad

Miles de estafados por el que iba a ser el festival del verano

Borja M. Herraiz | Martes 26 de agosto de 2014
El promotor del Motorsound desaparece dejando miles de entradas sin ser reembolsadas.

Durante semanas fue promocionado como el festival del verano, un evento único que traería hasta Madrid toda la fiesta y la locura de las citas playeras para deleite de miles de jóvenes deseosos de pasar horas y horas de diversión al ritmo de algunos de los djs más famosos del planeta. Sin embargo, todo ha acabado en pesadilla para la inmensa mayoría.

Volvamos al principio. El pasado sábado 12 de julio estaba previsto que tuviera lugar en el circuito del Jarama de Madrid, a poco menos de 30 kilómetros de la capital, la primera edición del Motorsound Festival con la presencia de artistas de la talla de David Guetta, Steve Aoki, tristemente también famoso por ser el dj que actuó en la fatídica noche de Halloween de en el Madrid Arena, o Dj Nano.

La promotora del evento, XLR Music, no escatimó en gastos a la hora de promocionar el que prometía ser uno de los festivales de mayor relevancia del verano y puso en marcha una venta de entradas por fases hasta llenar el aforo. De este modo, los primeros en adquirir su pase pagaron en torno a los 20 euros, un precio que llegó a subir hasta los 50, más gastos de gestión de las distintas webs intermediarias y extras, como la reserva de una plaza de aparcamiento en el propio circuito.

Nada hacía presagiar lo que iba a ocurrir, aunque semanas antes no eran pocos los que ponían en duda la legalidad del festival, habida cuenta del gasto necesario para montar un evento de estas características, con un cartel de semejante caché y con los respectivos permisos.

Días antes de que arrancara la fecha, la Comunidad de Madrid prohibía a los organizadores la celebración del Motorsound por no contar con los requisitos necesarios y por las sospechas de que se habían vendido más entradas de las autotizadas, extremo desmentido por los promotores y posteriormente demostrado por la Policía.

XLR Music, en un ejercicio de reflejos, trasladó rápidamente el festival hasta la localidad de Azuqueca de Henares, que en un principio sí dio el visto bueno, aunque finalmente, siguió la estela de la CAM y denegó los permisos porque los promotores no lograron presentar la documentación pertinente. Resultado: suspensión del festival y miles de afectados, muchos de fuera de Madrid con billetes de avión, tren o autobús y hotel ya pagados, en la estacada.

Miles de jóvenes se quedaban con el papel en la mano y a la espera del reembolso del precio de la entrada, tal y como figuraban en las condiciones de venta. Aquellos que la adquirieron a través de portales de venta anticipada, tales como El Corte Inglés, vieron cómo estos les devolvían el importe a las pocas horas. Sin embargo, aquellos que se hicieron con ellas presencialmente o a través de intermediarios web, como entradasatualcance.com, aún no han visto un euro.

XLR Music prometió devolver el dinero a los pocos días, luego pospuso el reembolso entre los días 5 y 15 de agosto "por la dificultad del procedimiento", aunque ante aquellos que se acercaron a sus oficinas en Madrid, ahora abandonadas, esgrimieron un sinfín de excusas para no pagarles. A fecha de hoy, nadie contesta a los teléfonos de la promotora, se han cerrado sus perfiles en las redes sociales y nada se sabe del dinero de las entradas, una cantidad considerable.

Los responsables de la promotora sólo se escudan en que el asunto está en manos de sus abogados. Desde entradasatualcance se señala que ellos no tienen ninguna culpa puesto que no se quedaban el dinero, a diferencia de otros portales, hasta que tuviera lugar el evento y, por tanto, se remiten a XLR Music.

Este periódico se ha puesto en contacto con la empresa que llevó la comunicación promocional del festival. Desde Expansive se asegura que también tuvieron muchos problemas para cobrar lo acordado y que la situación sólo se resolvió "mediante abogados y acuerdos ante notario".

Expertos consultados por EL IMPARCIAL señalan que todo apunta a que la empresa promotorsa se declarará en quiebra ante la imposibilidad de hacer frente a las cuantiosas deudas acumuladas por la cancelación del Jarama y otra posterior en Palma de Mallorca y que los miles de usuarios poco podrán hacer por recuperar su dinero.

Sin embargo, animan a la gente a denunciar los hechos ante las organizaciones de consumidores o en comisaría. De hecho, las redes sociales han sido la plataforma utilizada por centenares de afectados que se han puesto de acuerdo para presentar una denuncia conjunta.