Sociedad

El ébola acaba con la vida de más de 120 médicos y enfermeras en África

EL HOSPITAL 'ZONA CERO' CONTRA EL BROTE, EN HUELGA

Europa Press | Domingo 31 de agosto de 2014
La OMS denuncia falta de protección para los trabajadores.

Más de 120 médicos y enfermeras han muerto desde la declaración oficial en marzo del brote de ébola en África occidental y más 240 han contraído el virus, según ha informado esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS), en lo que describió como uno de los muchos aspectos "sin precedentes" que han caracterizado el último estallido de la enfermedad.

Por poner un ejemplo: cinco de los 60 implicados en uno de los primeros estudios sobre este último brote, realizado en el hospital sierraleonés de Kenema, la llamada "zona cero" del virus, han fallecido por ébola en el transcurso de la investigación, entre ellos nada menos que uno de los mayores expertos del continente en el tratamiento de fiebre hemorrágica, el doctor Sheik Humarer Khan, con una carrera de diez años a sus espaldas tratando pacientes de fiebre de Lassa. La plantilla del hospital se declaró ayer en huelga ante la falta de dinero para pagar su salario y por las precarias condiciones de seguridad.

Dado que los profesionales de la medicina son los responsables de confirmar el contagio de un paciente, su exposición al virus es muy elevada. En el oeste de África, donde los recursos son enormemente limitados, Naciones Unidas indica que el primer motivo de contagio paciente-médico es por la ausencia de material protector, pero es solo uno más de múltiples factores, como la falta de personal y el cansancio físico y mental entre los médicos y enfermeras que de ello deriva. En Estados Unidos hay un médico por cada 400 personas. En Liberia, uno por cada casi 72.000.

Sin protección
"En muchos casos, los médicos no disponen de equipos protectores, ni siquiera guantes o máscaras faciales", según ha lamentado esta semana la OMS, que reiteró el inmenso peligro que corren los especialistas que, a pesar de conocer el protocolo de actuación y las probabilidad de contagio por contacto físico, arriesgan sus vidas tratando a pacientes sin las medidas adecuadas.

Por ejemplo, está el caso del doctor liberiano Melvin Korkor, quien durante el principio del estallido atendió a los enfermos con las manos envueltas en bolsas de la compra. Su personal no tomó esa precaución cuando una mujer entró en la consulta con dolor de cabeza. Cinco enfermeras y un técnico de laboratorio atendieron a la mujer con las manos desnudas. Todos ellos están muertos. Korkor resultó infectado, pero sobrevivió a la enfermedad.

El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) exige uno de los protocolos más estrictos del mundo de la medicina en la lucha contra el ébola. El CDC define como "exposición de alto riesgo" el contacto directo con la piel de pacientes infectados sin protección, recomienda el uso constante de batas médicas, máscaras o respiradores, guantes e incluso gafas o escudos faciales. En el momento en que se entra en contacto con un enfermo de ébola, todo el exterior del material de protección debe tratarse como si estuviera totalmente contaminado.