Los Lunes de El Imparcial

Gay Talese: Los hijos

CRÓNICA

Domingo 31 de agosto de 2014
Traducción de Damià Alou. Alfaguara. Madrid, 2014. 757 páginas. 22 €. Libro electrónico: 10, 99 €

Por Adrián Sanmartín


Hace dos años apareció en nuestro país Vida de un escritor, donde Gay Talese volvía su mirada hacia sí mismo, ofreciéndonos un suculento recorrido por su trayectoria profesional y vital desde que entró en The New York Times como prácticamente chico de los recados. Aunque, a la vez, seducido desde el principio por el periodismo -ha confesado que nunca olvidará lo que sintió al entrar en la Redacción del famoso diario-, empezó a escribir, a recoger todas esas historias que descubre con su gran olfato en sus paseos por la ciudad, hablando con la gente. En esta obra repasaba su propia vida junto a sagaces observaciones en torno a una profesión en la que Talese se convirtió en una estrella.

Pero una estrella que nunca cae en la vacua autocomplacencia ni pierde de vista una serie de elementales principios que ya se le revelaron en la sastrería de su padre: “La tienda era una especie de talk show en el que la conversación fluía gracias a la simpatía de mi madre y sus oportunas preguntas; y aunque yo era apenas más alto que los mostradores detrás de los cuales solía esconderme a escuchar, ahí empecé a aprender muchas de las cosas que me serían útiles años después, cuando comencé a entrevistar gente para mis artículos y mis libros. Aprendí a no interrumpir a la gente cuando tiene dificultades para hablar de lo que le pasa, porque durante esos momentos de duda e inseguridad la gente suele revelar muchas cosas. Aquello de lo que tenían dudas al hablar decía mucho sobre ellos”.

Precisamente serán sus progenitores, sobre todo su padre, los grandes protagonistas, aunque no los únicos, de Los hijos, monumental obra que vuelve a sumergirnos en la existencia de Talese, en este caso a través de la rememoración de sus orígenes. El escritor se remonta a la región italiana de Calabria, de la que es oriunda su familia, para ofrecernos un deslumbrante fresco no solo de carácter personal sino trasmutado en una historia colectiva de los millones de emigrantes italianos que llegaron a Norteamérica en busca de un futuro mejor. Como su abuelo, Gaetano -de donde viene su nombre, Gay-, o su padre, Joseph, hijo de una de las llamadas en el sur de Italia “viudas blancas” ante el hecho de que sus maridos habían emigrado.

Así, Talese nos presenta a sus abuelos, a sus padres y a otros familiares en una saga de personajes anónimos que retrata con singular maestría. Y, junto a ellos, también desfilan por las páginas del libro otros muy conocidos como Frank Sinatra, figura que a la que Talese se acercó en su ya mítico artículo “Frank Sinatra está resfriado”, dado a la imprenta en 1966 en Esquire, que esta prestigiosa revista calificó como el mejor que había publicado, y que Alfaguara -sello que publica en nuestro país al escritor italonorteamericano-, puso al alcance de los lectores españoles en Retratos y encuentros (2010). Igualmente, en Los hijos se explora la implantación del fenómeno mafioso en Estados Unidos, con nombres como Al Capone o Lucky Luciano, asunto del que Talese se ocupa con detalle en Honrarás a tu padre (2011), que fue la base de la célebre y celebrada serie televisiva Los Soprano.

En Los hijos, Gay Talese, nacido en 1932 en Ocean City (Nueva Jersey), realiza un brillante ejercicio que le sirve, en primer lugar, para comprenderse mejor a sí mismo y explicarse la razón de sentirse diferente, como él mismo confiesa al comienzo del volumen: “Me veía como un forastero, un extranjero, un vagabundo que, al igual que los marineros del naufragio, había llegado allí por accidente. Me sentía distinto de mis amigos en casi todo: diferente en el corte de la ropa, la comida que llevaba en la fiambrera, la música que oía en el tocadiscos de mi casa, las ideas y los pensamientos más íntimos que revelaba en aquellas raras ocasiones en que me mostraba abierto y sincero”.

Maestro indiscutible del denominado “nuevo periodismo”, surgido en la década de los años sesenta en Estados Unidos, y del que Gay Talase fue pionero, junto a Truman Capote y Tom Wolfe, despliega en Los hijos todas las características del movimiento, fusionando con tanta elegancia como sabiduría los recursos y técnicas del periodismo y la literatura. Sabemos que lo que Talese cuenta en Los hijos es real, aunque tampoco, finalmente, importa mucho. Lo importante es que la capacidad narrativa de Gay Talese convierte la obra en una fascinante crónica novelada que una vez comenzada a leer no puede soltarse.