Los Lunes de El Imparcial

Ramón Tamames: ¿Adónde vas, Cataluña? Cómo salir del laberinto independentista

ENSAYO

Domingo 07 de septiembre de 2014
Península. Barcelona, 2014. 420 páginas.18, 90 €. Libro electrónico: 12,99 €.

En vísperas de la celebración de la Diada 2014, resulta especialmente oportuna la lectura de esta obra del profesor Tamames, donde aclara y desmitifica conceptos en los que intenta justificarse la acometida secesionista.

Por Alfredo Crespo Alcázar


Ramón Tamames nos presenta una obra que es un compendio de economía, historia, ciencia política y Derecho, en la que la actual acometida secesionista catalana es la gran protagonista. Por tanto, el primer rasgo que sobresale es su pertinencia y necesidad puesto que aclara conceptos y desmitifica, por falsos, determinados sofismas con los que el nacionalismo catalán trata de justificar su vigente postura rupturista. A esta premisa respondería la primera parte del titulo; la segunda tiene que ver con las propuestas que ofrece para resolver el embrollo. En consecuencia, hallamos una combinación magistral de descripción y análisis, posibilitada por una narración cronológica, tan dinámica como solvente. El manejo que hace de la bibliografía (Vicens Vives), de las entrevistas y de las citas de autoridad (De Carreras) es, sencillamente, magistral.

El prólogo (firmado por el propio autor) resulta clave porque marca la tesis de partida: “La Constitución dio alas a toda una serie de nacionalistas que se transmutaron en secesionistas y que no cesan en su afán de separar, en vez de buscar la más racional vertebración e integración de España como un hábitat hospitalario para todos” (pág. 12). También aparecen en esta parte de la obra una serie de advertencias, la principal que la separación nunca se producirá, no solo por cuestiones jurídicas, las cuales aún siendo importantes, ceden su lugar en la jerarquía a las de tipo social, familiar o sentimental, menospreciadas por quienes lideran la arremetida independentista.

Argumentar de esta manera por parte de Tamames no le convierte en un “unionista rancio”. Por el contrario, apuesta por los cambios constitucionales pero con una matización nada baladí: deberán satisfacer al todo (España) y no solo a una de las partes (Cataluña), añadiendo que dicha reforma no debe de ser interpretada como la panacea a todos los males del país.

Como hemos señalado, el libro es un auténtico tratado de historia y ahí destaca la precisión y meticulosidad del autor, consciente de que la historiografía ha cometido numerosos errores a la hora de analizar el pasado de Cataluña. Su objetivo es subsanarlos y lo consigue. Consecuentemente, el lector comprobará, por ejemplo, que Cataluña no ha sido en ningún momento colonizada por Castilla sino que durante buena parte de nuestra historia se produjo “una auténtica colonización catalana del mercado español, merced al proteccionismo arancelario, y también por obra y gracia del espíritu emprendedor y de laboriosidad de las gentes del Principado” (pág. 23).

De la misma manera, los Decretos de Nueva Planta tampoco conllevaron una regresión de las libertades en Cataluña, sino un desarrollo de las mismas. Por tanto, clara advertencia de Tamames a los independentistas actuales (y a los de nuevo cuño) que ven en 1714 una guerra de secesión, cuando Cataluña nunca tuvo un Estado propio.

En fechas presentes, el mantra que más peso ha cobrado en el imaginario nacionalista es la expresión “España nos roba”, cuya falsedad también demuestra el autor sentando cátedra: la verdadera razón de la crisis económica actual de Cataluña tiene que ver con los excesos de los dos Gobiernos tripartitos (2003-2006; 2006-2010) y la mala gestión de la hacienda realizada por CIU en su retorno al poder en 2010, más preocupada de las políticas identitarias que de la gestión pública.

Centrándose en los orígenes del actual nacionalismo catalán, hallaremos una revisión exhaustiva de sus principales figuras, como Prat de la Riba (aspiraba a que Cataluña ayudara a crear un gran imperio español) o Francesc Cambó (quien tomó parte en los Gobiernos conservadores de Antonio Maura y durante la Guerra Civil financió las campañas militares del general Franco).

De enorme importancia para entender lo que actualmente ocurre es el análisis que hace de la trayectoria del nacionalismo catalán en la España posterior a 1978. Ahí los reproches del autor son habituales y no le falta razón, pues a partir de la llegada de Jordi Pujol a la Generalitat en 1980 se pusieron las bases para la separación. Así, sus diferentes Gobiernos emplearon las competencias autonómicas para profundizar en la separación “en vez de ofrecer soluciones a los problemas y aprovechar el potencial de mejora y crecimiento del todo” (pág. 285).

Previamente, como recuerda Tamames, CiU y sus diputados en Madrid rechazaron tanto el concierto económico para Cataluña como la introducción en la Constitución de la “enmienda Letamendía” que defendía el derecho de autodeterminación. Sin embargo, en la actualidad, uno y otro, son exigidos por Artur Mas (y Oriol Junqueras) para lo cual recurren a la manipulación descarada, con el fin de mimetizar el binomio Cataluña-España con lo que ha acontecido (Canadá-Quebec) o acontece (Reino Unido-Escocia) en otros países, con la vista puesta en celebrar la consulta del próximo 9 de noviembre, cuya doble pregunta han preparado y publicitado.

Las falsedades jurídicas de tal modo de proceder, las desenmascara con maestría Tamames, lo mismo que la supuesta Arcadia feliz derivada de la independencia a la que recurre el nacionalismo catalán para justificar sus aspiraciones. Para ello, además de ofrecernos su punto de vista, nos trae el de personalidades importantes del mundo de los negocios o de la cultura catalana, destacando el de Francesc Granell (para quien una Cataluña independiente sería un Estado fallido). Otras opiniones que considera relevantes para encontrar puntos de encuentro (pues de lo que se trata, advierte, es de evitar el choque de trenes) son las de Gay de Montella, Josep Piqué, Isidro Fainé o Antoni Zabalza.

Como hemos indicado, Tamames una vez expuesta la delicada situación actual, da un paso más proponiendo fórmulas de resolución. Al respecto, se muestra optimista, siempre y cuando aquéllas se basen en el consenso y el compromiso. No se trata de una afirmación retórica sino que contiene varias medidas (potenciar el rol de Barcelona estableciendo allí el Senado, un nuevo sistema de financiación autonómica o la creación de una ley orgánica para resolver conflictos territoriales) si bien, el realismo que acompaña a toda la obra le hace concluir que “casi con toda seguridad no serán suficientes para convencer a CiU y ERC para cambiar su secesionismo en pro del diálogo de una nueva convivencia España-Cataluña. Continuarán tensando la confrontación (referéndum frustrable de noviembre de 2014, elecciones al Parlamento catalán, comicios municipales y generales a las Cortes), y todo ello al objeto de alcanzar la mayoría parlamentaria y un nutrido grupo de congresistas y senadores, con vistas a seguir en la causa secesionista, buscando nuevas sendas fuera de la Constitución” (pág. 406).