Opinión

La capilla ardiente de España

Los gozos y las sombras

José Antonio Ruiz | Viernes 12 de septiembre de 2014

El cabrero con cara de Bélmez y estética de pagafantas se quedó en casa y la borregada tomó la calle para escenificar una performance ovejuna. No es de extrañar que con todos los expedientes equis que se están registrando en Catalonia, haya aparecido un rebaño de cabras en las vías de la estación de Ferrocarriles de la Generalidad de Tarrasa.

De diadas, butifarradas, revolutions de cabestros y simulacros de golpes de estado callejeros, tal cual si fueran prácticas perrunas de adiestramiento canino. Ladran, luego el día menos pensado acabamos mordiéndonos en la oreja, como Tyson a Holyfield.

España, abierta en canal. Lo de menos es la independencia, y lo de más, la fractura social. Si quieren divorciarse de España, que se descasen por lo legal; pero que dejen de joder con la pelota, como el niño de la canción de Juan Manuel Serrat.

Lo que va del Palacio de Buckingham, al castillo de Balmoral; de Londres, a Edimburgo; de la ducha escocesa de Cameron, al The United Kingdom of Great Britain and Northern Ireland de Isabell II, que dice que se abstiene de pronunciarse sobre la independencia, en pro de la neutralidad inherente a la Corona, si bien aspira a seguir siendo soberana, aunque sea por separado, tanto del Reino Desunido como de Irlanda del Norte.

Lo que va de Madrid, a Barcelona; de la «desobediencia civil» esquerrana del Luther King Oriol Junqueras, al carnaval de los corderos, encantados de ser rebaño, balando por la cañada de Ramón Berenguer, ‘Apoderador de España’.

What happens if Catalonia votes yes?Warning Spain! Derecho al olvido. ‘Songs of innocence’ (U2). ¡Menudo muerto me he quitado de encima! –debe estar pensando para sus adentros el Rey emérito D. Juan Carlos, que ahora entretiene sus días de asueto jubilata comprando morcillas de Burgos.

¿Adónde vas, Cataluña? se pregunta el profesor Tamames, que dicho sea al paso, en el pico esquina de Alberto Alcocer con Padre Damián, el otro día me preguntó si por un casual sabía quién era el ‘negro’ que le escribía los discursos a Esperanza Aguirre. Querido Ramón -le contesté, perplejo: bastante tengo yo ya con lo mío, incapaz de encontrar una respuesta a la pregunta Adónde va España.

¿Rebelión a bordo contra el establishment? Por supuesto. Pero para eso no hace falta tomar al asalto el Palacio de Invierno de Petrogrado -lo que viene siendo San Petersburgo-, siguiendo los pasos perdidos de la última reencarnación de Lenin a la cabeza de las hordas frenopáticas de sóviets oprimidos.

Ojalá estuviéramos a las puertas de una Revolución de los soñadores desposeídos. Lo descogorciante es que estemos a un grito de la declaración unilateral de independencia que pretende legitimarse a través de una asonada callejera, avalista de neofascistas de izquierdas y derechas por los siglos de los siglos.

Ni bolcheviques, ni mencheviques; ni zares, ni libertadores majaras; ni patricios, ni plebeyos; ni señores, ni vasallos. Las sublevaciones, a golpe de razón y legitimadas por la única fuerza de la palabra y del corazón.

Lo mismo va a tener razón Cristina Cifuentes cuando asegura con retranca que si hay menos manifestaciones en Madrid es porque los antisistema se han convertido en casta. José Emilio Pacheco, in memoriam: «Ya somos todo aquello contra lo que luchábamos a los veinte años».

¿Higiene democrática? Lo que hace falta es una avioneta de fumigación con la panza cargada de desinfectante y el plaguicida más fuerte que exista en la droguería del Leroy Merlín, a ser posible DDT o matarratas.

Pero no seamos ilusos. Más probable se antoja una ley de punto y final en pro de la estabilidad del sistema, que una redada general contra el sistema como las que protagoniza de cuando en vez la Benemérita para abrir el Telediario irrumpiendo sin avisar en alguna casa de putas y chaperos de la N-340, que va de Puerto Real a la Avinguda del Para-lel, allí donde hoy habita el olvido de lo que fue.

A poco que bajemos la guardia, asistiremos a un mamoneo infame y al intercambio de cartas, silencios y complicidades de conveniencia a costa de los ERE de Andalucía, los cursos de formación, los millones de Bárcenas y el cuñadísimo Urdanga. Ojalá me equivoque. Nos están tomando el pelo, como Jack el Destripador -entiéndaseme- a sus víctimas, que ahora resulta que el “angelito” era un peluquero polaco, según las pruebas de ADN.

Por suerte, aquí en Iberia no nos tomamos la cosa tan a pecho como en Italia, y no hay riesgo de que suceda lo que al juez Giovanni Falcone o al magistrado antimafia Paolo Borsellino, que acabaron ambos dos malamente por atreverse a poner en un brete a las élites sobre las que tanto teorizó Gaetano Mosca.

El problema de España no hay que buscarlo en la obsolescencia de la Constitución, sino en el envilecimiento de gobernantes y gobernados. La reforma de la Carta Magna debiera quedar supeditada a otra prioridad aún mayor: la regeneración ética del ciudadano pensante a título individual.

Mariano no es precisamente un revolucionario castrista; ni siquiera un reformista; sino un instalado sensato de familia bien que sigue bebiendo los vientos por un tal Arriola, que según Graciano Palomo ahora resulta que siempre ha sido un rojeras recalcitrante. Al Premier lo que habría que exigirle es que tuviera un poco más de altura de miras, la imaginación y los cojons necesarios para anticiparse a los problemas políticos con soluciones audaces.

Sí a la elección directa de alcaldes, pero a la americana. Si los habitantes de Cormorant, un pequeño pueblo del estado de Minnesota, han elegido a un perro como alcalde, después de doblar en votos a su contrincante humano ¿por qué no podemos hacer lo propio aquí en las Españas?

Aunque donde de verdad se ha declarado un incendio es en Yosemite, es el casting del PP para la alcaldía de Madrid el que está más caliente que los fogones de Chicote.

Dice Valdano sobre Mourinho que no ha escuchado una frase del portugués sobre fútbol digna de ser recordada. Al abajo firmante le pasa algo parecido con doña Ana, dicho sea sin acritud, excepción hecha del cansino «relaxing cup of café con leche». Si «el arte, según Félix de Azúa, no requiere excesivo talento, sino coraje»…, ni te cuento la política.

Antonio Carmona, el autoproclamado candidato sociata a la trona de la Villa y Corte, tiene el don de la inoportunidad, como el centrocampista merengue Assier Illarramendi, que lejos de conformarse con participar en una becerrada y correr delante de una vaquilla disfrazado de Batman, ahora la ha vuelto a liar montando a un poni como si fuera Lucky Lucke. Este chico se ha equivocado de profesión, pues debería de haber puesto su talento al servicio del maravilloso mundo del circo.

Me pregunto qué hará ahora Carmona, presumiendo de curvas como Jennifer López, después de retar a Botella en Youtube con la gansada del cubo de agua con cubitos, instando a la señora de Josemari a que se postule como candidata a ‘Mis camiseta mojada’. ¿Se echará otra vez el cazo por la molondra y retará al unísono a las Tres Gracias: Esperanza, Cifuentes y Soraya?

Hay famosas que abusan del desnudo (estoy pensando en Rihanna, Minaj, Delevingne, Kesha, Kardashian, Cyrus, Madonna o Lady Gaga), y políticos que abusan del deficiente coeficiente neuronal del respetable a la hora de tratar a los parroquianos como si fueran tontitos, que sin duda muchos lo son con avaricia, o en el mejor de los casos se lo hacen.

Se veía venir… ‘Merci pour ce moment’, el libro de la ex primera dama del Elíseo, Valérie Trierweiler, ya es récord de ventas en la falocracia francesa, a cuenta del ataque de cornamenta. El último bestseller fue otro engendro braguetero: ‘Une envie de vérité’, de Cécilia Sarkozy, la ex de Nicolás. Se nota que me he hecho cincuentón, porque de entre todas las damiselas prefiero a Sophia Loren, que confiesa en sus memorias que tuvo que pararle los pies a Marlon Brando, que al muy granuja según parece se le iba la mano.

De los SMS de Moragas a la ex novia de Pujol Ferrusola para que cante, ya hablaremos otro día, que hoy me he vuelto a quedar si folio.