Deportes

El Atlético asalta el Bernabéu con un alarde de plantilla y equilibrio

REAL MADRID 1 ATLÉTICO 2

Diego García | Sábado 13 de septiembre de 2014

Los colchoneros sobrevivieron a la primera parte y ganaron con justicia.



La tercera jornada liguera no suele representar una urgencia dentro del calendario futbolístico para un club con aspiraciones al título doméstico. Sin embargo, el abarrotado Santiago Bernabéu aguardaba el arranque del tercer derbi desde que arrancara la temporada “post-Décima” inmerso en una atmósfera antagónica a la certeza de saberse favorito en este duelo de enemigos íntimos. Ya sea por la lenta digestión consiguiente el abandono al que se vio sometido el excelente y equilibrado centro del campo merengue tras la salida de Alonso y Di María –con representación radical en Anoeta-, por el efecto extraño que genera el parón FIFA tras solo dos jornadas de campeonato o porque el Barça, dos horas antes, confirmó su tercera victoria en tres partidos.

Ancelotti aseguró en sala de prensa que el estilo se mantendría impermeable al cambio que reclamó en el resbalón donostiarra y que el esquema no variaría de forma traumática, con 4-4-2 y 4-3-3 como guiones a aplicar en faceta ofensiva y defensiva. Arbeloa entró en un once con James, Kroos y Modric en la medular. Ronaldo regresaba para acompañar a Bale y Benzema. No figuraba un refuerzo defensivo ante la ausencia del pivote recuperador de balones, sino que, por el contrario, Carletto apostaba en mayor medida por la posesión, la salida rápida y el apartado atacante. “Será una lucha de estilos”, subrayó el transalpino en la charla previa.

Simeone, que vio el choque desde la tribuna, apostó por poblar el centro del campo, sacrificando el rol de Arda Turan o Griezmann -jugador con clase para aguantar la pelota cuando el equipo se ve demasiado replegado y capaz de enlazar posesiones más o menos profundas, según interese-, para incrustar a Raúl García como trabajador al nivel de Koke –repartiendo los interiores- y colocar al potente Raúl Jiménez al lado de Mandzukic, en pos de ganar los balones aéreos de Godín y Miranda. La intensidad, brega y el balón parado quedaban, en este derbi, mutilados de la contra colchonera.

Con esta hoja de ruta arrancó un duelo de incertidumbres entre dos equipos sin fluidez en su apuesta por el traumático verano. El Atlético se encontró cómodo replegado, con intensidad a partir del medio campo propio y relegando al Madrid a construir posesiones lentas y sin consecuencias en una apertura de ritmo lento.

Sin embargo, mientras que ambos equipos no rompían el respeto mutuo y esto generaba anestesia generalizada en el juego, Tiago cabeceó a la red de Casillas un excelso córner lanzado por Koke. Corría el minuto 10 y el equipo rojiblanco asestaba el primer chispazo. Un golpe bajo a la preparación merengue. El tercer gol encajado a balón parado en esta temporada. La peor faceta defensiva y de concentración de los locales puesta en el foco a las primeras de cambio.

El bloque de Ancelotti, plano, con James entre líneas y sin movilidad de Ronaldo y Bale apostados en las bandas, reaccionó subiendo la línea de presión, pero no lograba hacer daño por la superioridad en el centro de la medular colchonera. Fue entonces, tras el primer golpe, cuando Cristiano cambió su posición para centrarse cayendo hacia el interior derecho. El objetivo: juntar talento y frenesí a la contra con Bale. Nació el primer acercamiento madridista en el 14 con un chut muy cruzado desde media distancia del luso.

James, con libertad de movimientos del centro a la izquierda, remató en semi fallo en la primera fisura por la derecha del Atlético tras centro de Benzema. Se atisbaba un cambio de escenario que resultaría decisivo en el primer acto.

El Atlético jugaba con línea de presión ante la intención del Madrid de subir la intensidad defensiva colectiva. Pero, en este cierre de los primeros 20 minutos, el bloque local acusaba el golpe, incómodo, con la zaga sufriendo en balones largos y por arriba que Mandzukic arrancaba y sin la seguridad necesaria en la combinación de una defensa que no quería arriesgar.

Benzema engatilló un disparo con demasiada parábola tras un envío notable entre líneas de James en el 19. El Madrid sufría una suerte de inestabilidad emocional ante la frialdad colchonera pero, si bien no enlazaba posesiones verticales, lograba acercarse. Bale cerró el arranque de partido con una falta con estirada de Moya -estrella visitante en el primer tiempo- tras perdida de Raúl García y robo de James.

El Madrid viraba, poco a poco, a acelerar a la contra en lugar de trazar posesiones elaboradas y lentas, porque el Atlético aprovechaba para subir presión. Para ello, buscó ganar por físico en la banda derecha con la asociación Ronaldo-Bale. Aprovechó entonces la subida de presión Atlética para explotar los espacios en la medular.

Se desató la tormenta de ocasiones madridistas. Bale cedió el lugar en la cal para Ronaldo para acelerar en las contras del Madrid y el luso, en mano a mano con Siqueira, provocó el penalti del empate en el 25. Engañó a Moya con un lanzamiento ajustado al poste.

Los pupilos de Ancelotti aceleraron hasta el descanso juntando líneas en la presión al no detectar peligro en las transiciones colchoneras por la falta del rol de Arda y la inoperancia de un equipo encerrado en el achique. Los huecos aparecían por la superación de la primera línea de presión rojiblanca y Kroos y James ganaron presencia en el lanzamiento de transiciones. Ronaldo, Benzema en mano a mano, el propio Kroos en disparo lejano reflejaban la inercia madridista. Presión asfixiante y agresiva ante un Atlético ahogado. Sin salida ni tranquilidad con la pelota.

Un pelotazo tocado por Mandzukic culminado por un mal disparo de Jimenéz supuso el único acercamiento colchonero en juego -minuto 38-. No existía en los visitantes el rol de delantero que aguante la salida en balones largos.

Antes del intermedio, Moyá sacó un cabezazo de Benzema tras centro de Ronaldo –convertido en líder sobre el campo de la agresividad ofensiva blanca-. Los rechaces fueron madridistas y el Atlético permanecía descabezado, sin ardor en la mejor faceta propia. Koke chutó desde media distancia y en acción individual antes tres rivales para cerrar el primer acto.

La reanudación se abrió sin cambio de nombres pero sí de actitud. El Atlético se hizo fuerte en el repliegue, obligando a los merengues a chutar desde lejos en las botas de James y Pepe. Entendió Simeone en el 60 que su equipo necesitaba introducir calidad en la medular para buscar la supervivencia y el crecimiento con el paso de los minutos. Arda Turan entró por Gabi. Raúl García retrasaba su posición para cubrir la libertad creativa en transición del turco.

Entró el partido en un respiro salpicado de tímidos acercamientos locales con dos sustituciones: Chicharito entró por un cansado Benzema y Jiménez dio paso a Griezmann. En el 63 buscó el “Cholo” un cambio de inercia con más pelota y seguridad en la posesión. Y el Atlético elevó su confianza en las salidas hasta rozar el 1-2 con disparo de Arda fuera tras una contra con numerosos efectivos colchoneros.

Un cabezazo fuera de Ronaldo dio paso a la entrada de Isco por Bale. Corría el minuto 72 y Ancelotti consideró que necesitaba posesión y calma para guarecerse de las contras rojiblancas ante un once sin pivotes defensivos. Pero el partido entró en terreno resbaladizo para los merengues. El mando del juego era discutido por el Atlético ante un Madrid no tan intenso en la marca.

Los últimos 15 minutos de duelo llegaron con el zarpazo colchonero. Griezmann abrió a Juanfran, que centró atrás para que Raúl García amagara y el turco ajustara a la red. El banquillo de Simeone y su cambio de actitud para con la ambición de victoria daba resultados mostrando una plantilla más competitiva en los cambios que la del bloque local.

Varane entró por Arbeloa -con Sergio Ramos desplazado al lateral- y Mario Suárez hizo lo propio por Mandzukic. El Atlético afianzaba su equilibrio y los merengues apostaban por más ataque en la recta final del derbi. Un tramo de choque dominado por el equipo visitante en pleno despliegue sin red madridista. De hecho, Raúl García pudo penalizar el agujero en el balance de la medular local si su disparo, solo en la frontal, no chocara con los pies de Varane en el 80.

Kroos y Ronaldo buscaron lanzamientos alejados en el desenlace del partido mostrando cierta urgencia ante la escasez de huecos entre las líneas rojiblancas. El paisaje mostraba a un Atlético seguro en la posesión ante la imprecisión en los ajustes tácticos del Madrid. El partido agonizaba con superioridad sobre el césped de los peones dirigidos sobre el césped por el “Mono” Burgos.

La galopada de Griezmann tras el saque largo de Moya en el 90 y la endeblez de Pepe representó el tramo decisivo del encuentro. El Atlético ganó presencia en el juego tras apostar por el crecimiento a través de la calidad, lo que indujo a la inseguridad a una zaga expuesta en un sistema sin equilibrio defensivo. Los tres puntos volaron del Bernabéu al Manzanares por segunda temporada con justicia. Simeone y su diseño de plantilla ganaron la partida con claridad a un Madrid por engrasar, con lagunas de planificación y ejecución. El Barça, con este tropiezo merengue, saca a los blancos 6 puntos en tres partidos disputados. La Liga retoma su pulso con satisfacción para un Atlético sin margen a la improvisación –lo que entrega la seguridad en un sistema compartido por todos los estamentos del club- y desazón resignada para el actual campeón de Europa, todavía en digestión de la revolución sufrida en el pasado mercado de fichajes.