Crónica Política

Las urnas espantan la reforma del aborto

LAS RAZONES DEL RETRASO Y MÁS TARDE SUSPENSIÓN

Alberto López Marín | Jueves 18 de septiembre de 2014
Rajoy no desea acabar el mandato sin una nueva ley, como prometió en su programa.

Los continuos retrasos de la reforma del aborto se debían a una falta de consenso hasta en el propio Gobierno, agudizada ahora por la cercanía de las elecciones locales de 2015 y las posteriores generales de finales de ese año o principios del 16.

El anteproyecto fue presentado aprobado en Consejo de Ministros en diciembre de 2013. Desde entonces, especialmente con el paso de las semanas, luego los meses, las preguntas a Soraya Sáenz de Santamaría sobre la presentación se han repetido comparecencia tras comparecencia, no pocas de ellas con miembros de asociaciones provida a las puertas de La Moncloa.

El anuncio fue demorándose primero por el envío del texto a distintas instancias consultivas; más tarde, sin explicación. Fuentes del Ejecutivo y hasta el propio Alberto Ruiz-Gallardón abiertamente en alguna ocasión señalaban el final del verano como fecha límite. Las malas lenguas pronosticaban un viernes previo a una gran operación salida o puramente vacacional.

A nadie se le escapaba que la reforma supondría un desgaste electoral. De hecho, a tenor de los sondeos, en las semanas de mayor debate al respecto el Partido Popular perdió apoyos como no los había perdido con crisis como la de Bárcenas o los recortes más severos, a lo que se sumó el varapalo en las europeas, con el consuelo de la victoria.

Los estrategas de Génova y Moncloa (aunque todas las miradas apuntan a una única persona, Pedro Arriola) han puesto en una balanza el coste en votos de aprobar la ley y el enfado de colectivos y tradicionales soportes del partido. El resultado se ha conocido estos últimos días.

La congelación de los trámites no significa que el mandato vaya a concluir sin reforma. El Partido Popular se compromete a una en su programa y Mariano Rajoy, pensando también en la situación en la que queda su ministro de Justicia, busca un proyecto menos controvertido, lo que, por otro lado, quizá tampoco evite la pérdida de votos y mucho menos recuperar la confianza de los qué más anhelaban una ley así.