Opinión

Gala León y los tenistas desnudos

EPPUR SI MUOVE

Antonio Hualde | Martes 23 de septiembre de 2014
Decía Henry Kissinger que “nadie ganará nunca la guerra de géneros; hay demasiada confraternización en ambos bandos”. Y es verdad. Por lo general nos llevamos bien. ¿Para qué lo contrario? El lío surge cuando alguien dice o hace algo susceptible de encender la luz roja del machismo o la discriminación. Que es exactamente lo que ha pasado con la designación de Gala León como nueva capitana del español de Copa Davis -tenis, para los no iniciados-.

El tema ha sacado a la luz los viejos demonios de machistas y feministas. Por si no estuviésemos ya bastante entretenidos…Vaya por Dios. Los hechos son los siguientes: Carlos Moyá ha dimitido como capitán del equipo español de Copa Davis. Ante ello Gala León, directora deportiva de la Federación Española de Tenis, ha tenido la ocurrencia de autoproclamarse ella misma capitana, algo inédito hasta la fecha. La tal Gala León jugó al tenis hace mucho tiempo, más o menos cuando Pujol aún no robaba. Insisto, mucho tiempo. Se jacta de tratar con las chicas, pero de no hablar con los chicos. Por tanto, reconoce su desconocimiento de la cacharrería en la que ha entrado cual elefante furibundo.

Por lo general, este tipo de nombramientos se hace por consenso. Entrenadores, tenistas, todos son consultados, y siempre suele elegirse bien. Preguntado Toni Nadal, dijo esto último, añadiendo que el candidato ideal debería ser alguien acostumbrado a ver torneos, hablar con los jugadores, conocerlos y saber cuál es su ejecutoria, juego y estado de forma. Y dijo también que una chica en un vestuario de hombres “quedaría raro, igual que al revés”. Por otro lado, hasta el próximo verano no hay que jugar Copa Davis, tiempo de sobra para buscar a un capitán de garantías. Nada más. Pero ahí estaban los mediocres de turno con el cuchillo afilado, y se ha armado.

Si la persona designada hubiera sido Arancha Sánchez Vicario o Conchita Martínez, nada de esto habría pasado. O Virgina Ruano, más actual que las dos anteriores. Las tres son mujeres, tenistas y, lo que es más importante, personas capacitadas para llevar a cabo este cometido. Con independencia de su género. Se da la circunstancia de que Toni Nadal no es sólo el tío de Rafa Nadal, sino su entrenador y una de las personas que más sabe de tenis en todo el circuito. Es, por tanto, una voz autorizada. Sus palabras rezuman sinceridad -algo abrupta, quizá-, pero no machismo.

Ni hombres ni mujeres, personas. Si usted va al dentista, necesita que le hagan la declaración de la renta, tiene que comprar medio kilo de solomillo o quiere mejorar su nivel de inglés acude al profesional de turno, con independencia de su género. En la Cadena Ser el matinal lo llevan dos mujeres, Pepa Bueno y Gemma Nierga; la tarde es de Carles Francino. En Onda Cero, al revés; la mañana es de Carlos Herrera y la tarde de Julia Otero. La gente no oye a uno o a otra porque sean hombre o mujer; les oyen porque son buenos comunicadores. Los mediocres hablan ahora de machismo, cuando lo que hay es una cacicada de alguien con afán de protagonismo y que se ha autodesignado para un puesto sin tener la debida cualificación. Es un buen título para una película de serie B: Gala León y los tenistas desnudos.