Opinión

La traca final de la Mercè

LOS GOZOS Y LAS SOMBRAS

José Antonio Ruiz | Viernes 26 de septiembre de 2014

Cuando todo pase y nada quede, a ver quién es el machote que tiene pelotas para volver a meter al genio dentro de la lámpara. España sigue siendo una «unidad de destino en lo universal», pero sólo en el vademécum falangista. La temporada de setas promete ser excepcional, y la de capullos, el no va más.

En la Corte no se habla de otra cosa, como diría Peñafiel: España, preñada, y eso que sólo fue la puntita, que si llega a ser la verga desplegada en toda su extensión, ni te cuento.

Perdón por la grosería. La retórica vacía me la suda; pero menos pase aún tiene la peligrosa frivolidad de los “sicarios políticos”, que retrata el deplorable estado de salud mental de un país que se ha metido en un lío de mil pares, que me temo que no se arregla rellenando un parte amistoso de daños. Y además de insensatos son tan lerdos, que ni siquiera se molestan en borrar las huellas para que parezca un accidente.

Comienzo a pensar, como Antonio Gala, que la sobrevalorada Transición «se hizo como el culo», y ahora estamos pagando las consecuencias del estropicio, solo que en diferido, como las emisiones olímpicas de la NBC o las ruedas de prensa con cuarto de hora de retardo del Canal 24 horas, ese engendro catódico que hace mucho que debiera haber echado el cerrojo, por incompetencia manifiesta de los prebostes de RTVE, de Echenique, a Somo-ano, a quienes se les pasó por alto emitir on time la espantada de Gallardón.

El uno, Leopoldo, por fin es historia; y el otro, ya está tardando, pues el menda entiende el ejercicio del periodismo con el sufijo de su apellido. Allá cada cual con lo suyo, si no fuera porque la nómina de todos ellos, incluida la de los sindicalistas liberados de Prado del Rey, la pagamos entre todos a escote. ¿Demagogo yo?

Aguirre y Gallardón, paradojas del destino: el día después que Esperanza, fémina alfa, jura y perjura al señor juez que no se dio a la fuga, tal cual Julia Roberts dejando plantado a Richard Gere como si fuera un agente de movilidad chusquero…, va Alberto y se pira, quitándose de la circulación el mismo día en el que se pone en circulación el nuevo billete de diez euros; y va Mariano y también se quita de en medio largándose a comprar naranjas a la misma China, como don Hilarión en La verbena de la Paloma. Puestos a pedir un deseo, sólo nos ha faltado que hubiera puesto música al sainete de la semana el maestro Bretón.

Alonso busca un coche ganador para la temporada que viene. El abajo firmante, mucho menos ambicioso en cuestión de centímetros cúbicos, se conformaría con un país decente y no con una corrala inmunda que al paso que vamos no va a valer ni para restos de una fideuá.

En lugar de recurrir la Ley de Consultas ante el Tribunal Constitucional y la convocatoria del referéndum de los cojones en sábado sabadete, lo que tendría que hacer el Gobierno es desclasificar el dossier sobre el clan de los Pujol y desvelar el rol que ha venido desempeñando en todo este enredo el ínclito Arturo, que todavía no se ha enterado de que dormir boca abajo predispone a las ojeras. Cualquier otra salida será un mamoneo.

Resulta que Mireia Pujol Ferrusola, hija de su papá y de su mamá, tal cual dama ofendida, ha enviado una carta incendiaria a la sede de Convergencia Democrática de Cataluña exigiendo causar baja en el partido que fundó su padre, profundamente dolida por el trato que le están dispensando al patriarca los prebostes del chiringuito que tanto le deben. Y va la niña y rompe el carné del partido en jirones. ¡Lástima de hija!

Puestos en la tesitura, sería más lógico que alguno de los padres putativos de la patria fuera a chirona -que lo dudo-, no tanto por traidor al «Estado de Desecho», que dijo Bono en sus mejores tiempos, sino por chorizo, siempre y cuando acabe demostrándose lo que escondía la trastienda de la charcutería.

Precisamente por llamarla «choriza», la todavía alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, anuncia que se querellará contra Nuria Roca. Y Roca se confiesa sorprendida de que nadie antes haya llamado a la edil por su nombre de pila.

Lo que va de la ‘Fiesta de la Rosa’ del PSC, a la cobardía de los Capullitos del alelí del gran Caetano Veloso. Ocho de los once concejales socialistas en el Ayuntamiento de Barcelona se ausentan en la votación de respaldo a la consulta del 9 de noviembre, para seguir el acto encaramados a las butacas de la tribuna de invitados. Las gallinas, al gallinero. Uno de estos días, alguno de estos mendas acaba poniendo un huevo.

El problema de los sociatas catalanes no es que hayan dejado de ser socialistas desde los tiempos de Noé, o que se hayan convertido al nacional-independentismo tras caerse del caballo como Pablo de Tarso camino de Damasco; sino que ya no saben ni lo que son, o lo mismo es que padecen un trastorno de identidad disociativo que les tiene obnubilados.

Lo mismo da que lo dijera Cicerón («Stultorum sunt plena omnia»: «Todo está lleno de necios»), que lo dejara escrito Jerónimo en su Vulgata («Stultorum infinitus est numerus»), o que lo plagiaran los redactores bíblicos en el Eclesiastés. El caso es que el número de necios es infinito.

Los únicos que se han salido con la suya son los colegas de la SER, que no han cejado en su empeño hasta conseguir meterle en el ojo un micrófono a Esperanza. Menos mal que la alcachofa llevaba puesto el preservativo esponja.

En Texas, la pasma le ha puesto en cepo a un cocinero por haberse pasado por los cojones la masa de una pizza antes de servírsela a un cliente que cometió el tremendo delito de entrar al local cuando estaba a punto de cerrar. (…) Ahí lo dejo.

Pero la parroquia sigue a lo suyo, a punto de agarrar una depresión de mil pares porque ahora resulta que el iPhone 6 Plus se dobla. Y Montoro, a su bola, preocupado porque todavía no ha encontrado el modo de meter mano al IVA de caja, mientras el puterío y la coca se convierten poco menos que en los nuevos motores del crecimiento de España. ¡Hay que joderse!

Querido compadre, me he enterado que han ascendido al hijo de Tejero a coronel y que se está pensando celebrar la buena nueva organizando una paella de confraternización en el cuartelillo de la Guardia Civil. Comprenderás que no logre sobreponerme ante tanto desatino. Así que me agarro a lo que puedo, como un náufrago a la deriva, para tratar de seguir con vida. Sin duda que la novia surfera de Dani Martín es lo mejor que le ha pasado a este país desde la última vez que hablamos. Sigue con salud, pischa.