Opinión

Cataluña: y ahora, ¿qué?

COSAS VEREDES

María Cano | Lunes 29 de septiembre de 2014
Que voy a convocar la consulta. Que no la vas a convocar. Que saco adelante la Ley de Consultas y la convocatoria y me hago una foto al más puro estilo Napoleón. Que ya te dije, Arturo, que iba a llevar al Constitucional sendos recursos y que la consulta no se va a celebrar. Que me da igual, que los catalanes van a votar diga lo que diga el Constitucional. Que eso es sedición y prevaricación y unas cuantas cosas más. Así nos despertamos cada mañana y nos acostamos cada noche, con el asunto catalán en las portadas y en los informativos.

Y a estas alturas parece que nadie tiene muy claro qué es lo que va a pasar. Porque Junqueras ya ha anunciado que se piensa pasar por el forro de la chaqueta lo que diga el TC y ha llamado a desobedecer, esto es, a votar, dando por hecho que su dictamen no será favorable; y Rajoy ha afirmado este lunes en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros extraordinario que la consulta en ningún caso se va a celebrar por ser contraria a la ley. Y lo ha dicho con su ya habitual calma dos días después de que Artur Mas firmara con toda la liturgia del mundo los dos documentos. Rajoy no tiene horchata en las venas, tiene hormigón.

Y mientras los grandes políticos de nuestro país se pasan la patata caliente por turnos, haya consulta o no el 9 de noviembre, el gobierno catalán perfila ya los detalles del despilfarro de 8,8 millones de euros de la cita con las urnas. Luego pedirá más dinero porque “España nos roba” o porque no llegan a fin de mes/año. ¡Uy! No, si ya lo han pedido… Hace cuatro días, y sin despeinarse, el consejero de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, solicitaba más dinero para cuadrar los presupuestos catalanes de 2015. En concreto le faltan 3.300 millones de euros. Pues ya sabe cómo ahorrar 8,8 millones que parece que no les sobran…

Eso sí, ayer la vicepresidenta del Govern, Joana Ortega, aseguraba que no ha sido necesario un incremento ni de personal ni de recursos materiales para la consulta. Pues teniendo en cuenta que las urnas de cartón exhibidas este domingo y de las cuales serán necesarias unas 10.800 cuestan a razón de 3,02 euros cada una, algún recurso extra habrá sido necesario destinar, digo yo. La calculadora dice que sólo las urnas suponen más de 32.000 euros. A esto hay que sumarle los 7 millones de sobres y papeletas, los gastos de campaña y el dispositivo de seguridad, que prevé la movilización de 6.200 mossos d’esquadra y 3.000 policías locales. Por poner algunos ejemplos.
Otro dato, de los catalanes residentes en el extranjero con derecho a voto, unos 211.000, sólo se han inscrito poco más de 2.500. No parecen muy interesados en el asunto.
Pero volviendo al desafío legal, como si de la crónica de un dictamen desfavorable se tratara, de momento el Constitucional ya ha admitido a trámite los recursos. Y ahora… Ahora, ¿qué? Ni los españoles, catalanes o no, quieren ver los tanques en la calle ni Rajoy ha demostrado hasta el momento tener el cuajo suficiente como para sacarlos. El choque de trenes es ya inevitable e inminente.

Visto lo visto, me voy a ir pensando yo también lo de incumplir alguna ley que no me viene bien, como la que me obliga a pagar por aparcar en zona verde o azul, por ejemplo. Y cuando el Ayuntamiento me multe por ello, voy a esgrimir mi derecho a decidir aparcar en mi trocito de acera como madrileña que soy que paga sus impuestos. Nadie me ha preguntado si estoy de acuerdo o no con que hayan pintado líneas de colores en ciertas zonas de Madrid y tenga que pagar por aparcar en ellas… Y ya, de paso, le voy a decir a Ana Botella que vaya preparando un cheque porque veo que el año que viene voy a necesitar cuadrar mi presupuesto, que ya he hecho demasiados ajustes y recortes. En vez de 3.300 millones, ¿qué tal 3.300 euros? Razonable, ¿no?