La presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica Oriol, salta a menudo a los titulares de la prensa a causa de sus polémicas declaraciones. En este caso, por afirmar que prefiere contratar a una mujer “de más de 45 o de menos de 25 años” con el fin de evitar “el problema” de que se quede embarazada.
“Esa es una idea que quiero soltar aquí, también políticamente incorrecta, pero yo lo único que os digo es que prefiero una mujer de más de 45 o de menos de 25, porque como se quede embarazada, nos encontramos con el problema”, aseguró, para continuar: "El sacrificio para llegar a un puesto directivo tiene un precio: o te casas con un funcionario o tienes un marido al que le encantan los niños".
Pero ésta no ha sido la única perla que ha dejado Oriol, que preside, además del Círculo de Empresarios, la empresa responsable de la seguridad del Madrid Arena, la noche en que se produjo la avalancha en la que murieron varias jóvenes.
Proveniente de una familia de empresarios ilustres, con títulos de nobleza –en su perfil de Linkedin se anuncia como Monica De Oriol e Icaza- , se ganó un hueco en la opinión pública española al pedir rebajar el salario mínimo para las personas menos formadas: “¿Qué hacemos con esa gente, cero cualificación? Tenemos un millón de personas así, que no tienen formación ninguna y un salario mínimo que te obliga a pagarles, aunque no valgan para nada, un dinero que no producen…”
También cargó contra los subsidios: “Los más generosos del mundo mundial, que no están condicionados a la búsqueda activa de empleo, que generan situaciones de rentas de trabajo y de parasitismo sobre los que sí trabajan”.
La repercusión de sus palabras le movieron a rectificar: “Me equivoqué en la manera en que me expresé. Utilicé una expresión muy poco afortunada”, aseguró en un comunicado, “todas las personas tienen dignidad y valía con independencia de su formación profesional”
Mónica Oriol también se apuntó a la teoría de la ‘casta’ para cargar contra los dos sindicatos mayoritarios y a la organización patronal rival, la CEOE. Les acusó de ser la “herencia de los sindicatos verticales del franquismo”.