Lunes 19 de mayo de 2008
La dinámica de avanzar en la soberanía "nacional" independiente de España por parte de algunas Comunidades Autónomas crece de forma imparable. Para estas Autonomías, la representación exterior es un objetivo muy apetecible, porque da la impresión de que disponen de capacidad estatal.
La Constitución dicta que la representación exterior es una competencia exclusiva del Estado. Pero, a través de distintos subterfugios, varias
Comunidades han conseguido instalar delegaciones en el extranjero con la apariencia simbólica de "embajadas".
A esta fiebre se suma Galicia, según informan a El Imparcial fuentes conocedoras de la estrategia. Primero, con una representación en Bruselas. Y, para la próxima Legislatura, con otras dos, en México y Venezuela.
Bastará, en cualquiera de estos casos, con exponer una bandera autonómica para que muchos ciudadanos poco informados de los países receptores de la "embajada" crean que están ante entidades estatales independientes.
El juego de los símbolos es, una vez más, fundamental para el avance de los nacionalismos. Con el agravante, en algunos casos, de que, como en el caso gallego, los gobiernos autonómicos que realizan esta operación en el exterior tienen titularidad socialista, aunque sea en coalición con otros grupos nacionalistas.
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