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¿Qué le pasa realmente a Kim Jong-un?

Borja M. Herraiz | Martes 07 de octubre de 2014
El dictador está desaparecido desde hace más de un mes. Por Borja M. Herraiz

En un régimen en el que el culto al líder no tiene parangón, en un país donde todo se hace para y por el padre espiritual de la patria, sorprende cuanto menos que, por primera vez desde que heredó el poder de su padre en diciembre de 2011, Kim Jong-un se encuentre en paradero desconocido desde hace más de un mes y que los rumores en torno a su salud sean cada vez más numerosos.

Desde el pasado 3 de septiembre, cuando asistió a un concierto de la banda musical Moranbong en Pyongyang, el dictador norcoreano no ha vuelto a aparecer en público, ni en persona ni por televisión. Algunos apuntan a que se encontraría hospitalizado para tratarse un ataque de gota fruto de sus excesos con el queso suizo y el marisco, productos con los que ni sueñan sus 25 millones de súbditos pero que a él le privan.

Otros achacan su absentismo a una presunta lesión en sus tobillos como consecuencia del uso continuado de tacones cubanos en sus zapatos y su creciente sobrepeso. Ésta segunda teoría es la que cobra más fuerza, toda vez de que en junio se le vio con una visible cojera durante una visita al palacio de Kumsusan.



Para echar más leña al fuego de los rumores, una alocución televisiva norcoreana señalaba recientemente, tal y como recoge el periodista Jordi Pérez Colomé en su blog Obamaworld, que el líder se encontraba "indispuesto" pero que seguía velando por la salud de los norcoreanos. Una afirmación que no habría sido emitida en un régimen tan opresor y censor de no ser cierta al menos en parte.

Sin embargo, Pyonyang, al observar la creciente ola de rumores acerca de la salud de su líder, se ha apresurado a desmentir que a Kim Jong-un, quien se cree que tiene 31 años, le pase nada. "No tiene problemas de salud", señalaba Kim Yang Gon, un destacado representante del régimen norcoreano, durante una reciente reunión con autoridades de Corea del Sur, según reconoció el ministro surcoreano de Unificación, Ryoo Kihl-jae.

Con ambas versiones sobre la mesa, ¿con cuál quedarse? No parece que el régimen de Corea del Norte esté muy dispuesto a reconocer que su gran líder padece graves problemas de salud, pero, de no ser ciertos, ¿cómo pudo asegurarse que estaba "indispuesto" en la televisión nacional?

Algunos apuntan a que que Kim Jong-un no cuenta con la aceptación de su padre o su abuelo entre las altas esferas de la dictadura y que incluso sería una marioneta para perpetuar el sistema en el que una élite paralela ostentaría el poder. Sea como fuere, el próximo viernes Pyonyang celebra la fundación del Partido de los Trabajadores. De no comparecer, los rumores sobre la salud de Kim Jong-un podrían tornarse en certezas.