La Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) ha publicado un decálogo a tener en cuenta a la hora de informar sobre el ébola, una actualización de las recomendaciones fruto del primer contagio fuera de África. La comunicación es un capítulo relevante en toda crisis y de su gestión depende que la sociedad mantenga la calma y se nutra de información precisa y limpia o que entre en pánico. Los dos actores principales de su ejecución son el Gobierno y los medios de comunicación.
A ellos se dirige ANIS en el decálogo. En el preámbulo, admite que "España está viviendo la que probablemente sea la peor crisis de salud pública de los últimos tiempos" y que "el mundo entero mira hacia nosotros", razones por las que hace un "llamamiento" a las "administraciones sanitarias competentes" y a los "responsables de los medios de comunicación" para que primen la "veracidad", la "transparencia" y el "rigor".
Entre otros puntos, ANIS pide a los primeros que "proporcionen portavoces expertos y adecuados" y que "eviten mensajes contradictorios que generan desinformación y alarma social". A los segundos, que ofrezcan una información "rigurosa y contrastada", descartando "bulos, rumores y especulación", que opten por fuentes "suficientemente acreditadas desde el punto de vista técnico y clínico" o que pongan al frente de estas coberturas a "profesionales especializados". A ambos, Gobierno y medios, la asociación implora "respetar la intimidad de los afectados, de su familia y de su entorno".
EL IMPARCIAL tuvo ocasión de conversar en agosto con Javier Granda, periodista, profesor de Comunicación Científica y vicepresidente primero de ANIS, con motivo del ingreso en el Carlos III del religioso Miguel Pajares. Ya entonces, Granda consideró fundamental recurrir a los "referentes en enfermedades infecciosas", ya se trate de personas u organismos. Granda puso como ejemplo de buena fuente las notas de prensa del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos.