Cultura

"La trascendencia militar de Álvar Fáñez fue mayor que la del Cid"

LA TIERRA DE ÁLVAR FÁÑEZ

E.V | Jueves 09 de octubre de 2014
El periodista publica una novela sobre uno de los personajes clave de la Reconquista.



¿Siente satisfacción por haber contribuido a la puesta en valor de la figura de Álvar Fáñez?

Sí, lo percibo como un débito porque he crecido en Castilla, una tierra muy vinculada a Álvar Fáñez, conquistador de Guadalajara. Escribir esta novela ha supuesto un esfuerzo, sobre todo en lo que concierne a la labor de documentación. Confieso que temía que el resultado quedara demasiado denso, por eso he enfatizado el hecho de que se trata de una novela y que, por ese motivo, tenía que tener ritmo y tensión. Me he implicado tanto que soy capaz de rehacer los pasos de Fáñez sobre el terreno. Creo que esa es una parte fundamental de la fase de creación porque sirve de mucho para escenificar a los personajes.

¿Qué responsabilidad ha tenido la historiografía en ese olvido?
Creo que se debe a la potencia inmensa del Cantar de mío Cid, que es posiblemente el poema épico más importante del mundo por su fuerza y hermosura, además de por estar muy bien construido y por reflejar sentimientos y vivencias de los castellanos de la frontera. Fáñez es utilizado en el Cantar por su carácter relevante, lo que ayuda a enaltecer todavía más la figura del Cid. Actúa como un alter ego de Rodrigo Díaz de Vivar, su primo hermano, su brazo derecho, al que quiere y al que besa en los labios cuando se reencuentra con él. Es a quien llama Minaya, mi hermano en euskera. Sin embargo, a Fáñez le fue asignado un papel secundario posteriormente, una percepción que fue rematada por Menéndez Pidal. Si bien, he de decir que jamás ha sido mi intención minusvalorar a uno por enaltecer a otro, sobre todo porque el propio Álvar no me lo permitiría dada la lealtad que se profesaron.

¿Es una provocación cuestionar a Menéndez Pidal o había sido ya antes planteada la teoría que defiende sobre este personaje?

Sí, ha sido antes mínimamente planteada. Plácido Ballesteros, con quien colaboro en esta novela, ha publicado un libro puramente histórico en el que expone esta cuestión que, insisto, no busca desmercer la figura del Cid. Ballesteros dice, y yo reflejo en la novela, que la trascendencia militar de Álvar Fáñez fue mayor que la de Rodrigo Díaz de Vivar. Para argumentarlo cita la feroz defensa que hizo Fáñez de la línea del Tajo frente a los almorávides, que eran la Al Qaeda de ahora, logrando que no cayera Toledo ni Zorita y, por tanto, la frontera. Eso lo convierte en el gran resistente, en el hombre que defendió enconadamente la línea del Tajo impidiendo, así, que la Reconquista retrocediera de nuevo.

Este género exige al escritor ser fiel a la Historia, pero también a las costumbres de la época o a la orografía. ¿Cómo ha sido esa labor de documentación?
Es cierto. No basta con saber la Historia, también hay que conocer qué espadas llevaban, cómo vestían o cómo eran las labores. Con estos detalles hay que prestar mucha atención porque imagina que digo que comían patatas; me hubiera cargado la novela. Todos esos elementos son los que configuran un paisaje y un paisanaje.

¿Es lector asiduo de novela histórica?
Sí, aunque soy muy selectivo.

¿Le ha servido de ayuda para manejarse con el vocabulario medieval?
Creo que en eso me ha influido más haber crecido hablando el castellano de mi tierra, así como la educación temprana que me dio mi abuelo Valentín, de quien recuerdo que me recitaba el romance medieval La loba parda, escrito en castellano antiguo y que aún sé decir de memoria.

¿Qué hay del recurso de escribir en primera persona?
Me parecía que era más eficaz. No suelo pensar en escribir en una u otra persona. Lo que sí he hecho ha sido poner mucho cariño en los personajes femeninos, que me apasionan por su complejidad. También he reivindicado la imagen de Alfonso VI, vilipendiado en el Cantar. Creo que fue un rey adelantado a su tiempo con una dimensión estratégica y política increíble.

En el apartado de anexos de su novela, escribe una breve biografía de 145 personajes de la época. ¿Ha encontrado en algunos de ellos un candidato para una próxima novela?
De los personajes que aparecen en el anexo habría que empezar diciendo cuál de ellos no merece una novela. Son personajes con una gran potencia narrativa. Con ellos he rejuvenecido muchísimo porque mis cuatro novelas anteriores estaban basadas en la prehistoria. He pasado del Paleolítico a la Edad Media, así que me he hecho un chaval (risas).