ciencia

Las personas de derechas son más felices

religión, familia y libertad

Martes 20 de mayo de 2008
Ser de izquierdas puede tener sus ventajas y sus recompensas, pero se erige en un obstáculo, ciertamente no infranqueable, para la felicidad. No pasa lo mismo a quien tiene ideas conservadoras, que lo tiene mucho más fácil para sentirse a bien con uno mismo. Arthur C. Brooks ha recogido y analizado el enorme fondo de encuestas de las últimas décadas y ha depurado sus conclusiones para desentrañar, si no la causa de la felicidad, sí al menos las circunstancias en que es más fácil obtenerla. Y ser de derechas ayuda.

La religión es clave para ese resultado. "Los que practican la religión, pero en serio, los que van a misa cada semana, ellos sí en casi todos los países son más felices", le dice a la agencia Efe. Fe, esperanza y amor, las tres virtudes teologales, explican en parte esa diferencia. Pero hay más. De las personas que dicen ser muy felices, un 42 por ciento están casadas, frente a un 20 por ciento entre los solteros y un 17 por ciento entre los divorciados. Aunque el divorcio es práctica generalizada, la mentalidad conservadora valora más la unidad de la familia, otro tanto a favor de su mayor felicidad.

Por otro lado, el liberal-conservador confía en la iniciativa privada y cree en el progreso personal asociado al propio esfuerzo, la constancia, el ahorro y demás virtudes tradicionales. La felicidad está más cercana si depende de uno, si se cree que la puede hacer suya. La forma de pensar del progresista es muy distinta: “Es mucho más probable que un progresista se crea que es víctima de la opresión, de las circunstancias, y que hay más injusticia en el mundo. Los de izquierda siempre lo dicen; igual tienen razón, pero vivir de esta manera, tener estas actitudes, crea infelicidad".

Aún hay más razones. La persona de izquierdas ve contradicciones enormes entre lo que debería ocurrir y el estado del mundo. Siente desesperanza ante los fracasos anteriores por cambiar el mundo, por ajustarlo a un ideal concreto, específico, sobre cómo debería ser. El conservador acepta mucho más el mundo como es.

En su entrevista con la agencia EFE, Brooks también apunta que “comportarse como más o menos se comporta todo el mundo es lo más importante para ser feliz". Y pone un ejemplo: "Hay mucha gente corriente en Estados Unidos que dice: Jesucristo es lo que más me importa en la vida. Dices eso en Madrid y te miran como si fueras de otro planeta".

En una ocasión, Woody Allen dijo que, obviamente, el dinero no da la felicidad. Ahora bien, seguía, para poder distinguirlas hay que ser realmente experto. Sin necesidad de recurrir al humor, el sociólogo da una respuesta rotunda y definitiva: sí, el dinero ayuda a ser feliz.

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