Opinión

Putin ensombrece el homenaje a Bianchi

TRIBUNA

Alberto Pérez Castellanos | Lunes 13 de octubre de 2014
Es de sobra conocido el afán del mandatario ruso por erigirse como protagonista, pero lo vivido el domingo en Sochi ha rayado con lo irreverente. Todavía no había llegado Putin a su última joya de la corona cuando su alargada sombra ha teñido un emotivo homenaje en una rastrera maniobra propagandística. Con el beneplácito de los responsables de la Fórmula 1 (Ecclestone) y de la Federación Internacional de Automovilismo (Jean Todt), el minuto de silencio que los pilotos iban a guardar en apoyo a Bianchi y su familia se ha contaminado con una interpretación del himno nacional de Rusia.

El enfado de los 21 participantes en la carrera ha sido evidente, y parece que un peso pesado de la parrilla ha llevado la voz cantante en una reclamación necesaria. Alonso no ha sido saludado por Jean Todt en un gesto reprochable del presidente de la FIA. Puede que la “mala relación” entre ambos venga de lejos, pero este último desplante es un nuevo borrón en la larga lista de errores cometidos por los mandatarios de la federación que rige los designios de gran parte de las competiciones automovilísticas del mundo.

El piloto español ha liderado el verdadero homenaje de la parrilla de F1 a Bianchi. Un abrazo común de todos los pilotos que cumplía dos misiones. La primera, fundamental: enviar toda su fuerza y apoyo a su compañero y amigo. La segunda, obligada por las circunstancias: mandar un aviso a los organizadores de la carrera en Rusia, sus responsables y mandatarios, y a los de la FIA y la Fórmula 1. Un mensaje lanzado con silencio pero que suena muy alto. La política y la economía siempre formarán parte del ‘gran circo’, pero tienen que quedar aparte cuando de lo que se trata es de honrar a una persona que lucha por su vida después de arriesgarla a diario en su trabajo.