Una tercera recesión en Europa sería devastadora para España y los inversores lo saben. La estrategia de devaluación interna a fin de ganar competitividad ante el exterior se ve lastrada por la ausencia de dinamismo en la zona euro, principal cliente de las empresas españolas. Tras mostrar un nulo crecimiento en el segundo trimestre, se teme que el próximo paso sea la recesión –dos trimestres consecutivos de descenso del PIB-.
Los mercados activaban el protocolo habitual, y preferían comprar deuda alemana cara y con rentabilidades negativas con tal de estar seguros, algo que recuerda a los tiempos más duros de la crisis de deuda.
De hecho, la prima de riesgo regresaba a los titulares esta mañana, ya que superaba los 160 puntos por primera vez desde agosto, después de que el rendimiento del bono nacional a diez años escalara hasta el 2,292 %, desde el 2,150 % de la apertura.
En cuanto a la rentabilidad de los títulos de referencia alemanes, bajaba hasta el 0,72%, lo que situaba al ‘bund’ como uno de los refugios favoritos de los inversores. En el transcurso de la sesión, y gracias a una apertura en positivo de Wall Street, la tormenta parecía menos violenta, y los inversores se animaban a vender la deuda alemana, de manera que la rentabilidad asociada a su bono de referencia subía diez puntos hasta el 0,82%.
Por lo que respecta al Ibex, encadenaba su segunda jornada infausta a media sesión, cuando perdía un 4,23%, aunque al cierre las pérdidas se moderaban hasta el 1,72%. Sumado al 3,65% que se dejó ayer, suponía perder todas las ganancias de lo que va de año.
No es casualidad que el Ibex fuera uno de los índices europeos más castigados durante la sesión. La incidencia en España de esa tercera recesión, que quedaba este jueves como el escenario más plausible en Europa, sería especialmente dura, inmersa como está la economía en un proceso de recuperación incipiente. La economía española depende de sus clientes europeos para crecer en competitividad y exportaciones.
Bien lo sabe el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que, el lunes, en un acto organizado por Financial Times en Madrid dijo: "Con toda franqueza, me encantaría que a mis vecinos les fuera mejor que a mí", ya que, explicó Rajoy, la eurozona era todavía el principal cliente de España.
Tras un esperanzador 2013, las exportaciones se debilitaban como motor económico durante este 2014. Este mismo miércoles, el Ministerio de Economía mostraba que el déficit comercial se había duplicado este año respecto al anterior y alcanzaba los 16.481 millones de euros.
Las miradas vuelven al ‘profeta’ que libró a Europa de la dinámica de crisis de deuda -de la que los vaivenes de las últimas jornadas en la Bolsa parecen una reedición-, Mario Draghi, con una sencilla frase: “Haré todo lo posible para salvar al euro y, créanme, será suficiente”.
Con la inestabilidad política amenazando las finanzas de Grecia, y el abismo entre Alemania y los países periféricos como Italia y España amagando con reaparecer, estas palabras cobran una importancia inusitada.