Razón de Estado, Porca Misèria. Lo que va de Maquiavelo al cardenal Richelieu, pasando por Aristóteles y Tito Livio, el mamporrero oficial de Augusto; aunque fue Platón, el filósofo ancho de espaldas y estrecho de culo, el primero que cayó en la cuenta de una práctica política de mamoneo infame que acabó haciendo fortuna, convirtiéndose en el primer gurú ‘Think tank’ que habló de la utilidad de la mentira como remedio para salvaguardar al Estado. Cuando el fin justifica los medios y el pragmatismo legitima la gran farsa, que en muchos casos ha incluido hasta inclusive el crimen de Estado.
El dictador nicaragüense Anastasio Somoza era un hijo de puta, a decir de los “fontaneros” del presidente yanqui Franklin Delano Roosevelt. Pero era su hijo de puta, es decir, el mal menor, o sea, el tonto útil.
El sonámbulo del Palau sabe que sólo Mariano le puede salvar el pellejo y apuntalarlo para que se mantenga erguido aunque esté más muerto que muerto. Pero como Rajoy cometa la torpeza de montar un cambalache, quien no va a tener salvación posible va a ser el registrador de la augusta figura, por más que ande estos días levitando como Margallo con lo del asiento de cuero azul celeste en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
No cuela que coincidiendo con el inicio del año teresiano, Alicia Sánchez Camacho, chica Pulp Fiction, Magical Girl, haya vuelto a hacer el canelo diciendo que «Mas debe abrir una nueva etapa de reconciliación y diálogo serio con el Gobierno de España».
Los cálculos políticos son tan inescrutables como los caminos del Señor, según el Profeta Isaías. Mal camino llevan los estrategas de Moncloa si se empeñan en adjudicar al Premier el papel de alcahueta, como la Celestina de Calixto y Melibea, a ver si consigue que los sociovergentes acaben encamados y así evitamos una deriva de consecuencias impredecibles tras la declaración, por parte de Oriol Junqueras, de la República independiente de Catalonia. ¡Qué lejos queda Suresnes!
Reinterpretando a Luca Cordero di Montezemolo a propósito del adiós de Fernando Alonso: somos muchos los parias que estamos entrando en una edad lo bastante crítica como para no aguantar más tanta tomadura de pelo. Ante tanto cabestro como anda suelto, cuesta tener el temple de Esquilo, que elevó la cordura a la categoría de virtud.
Thomas Paine estuvo cumbre cuando tuvo la ocurrencia de decir que la sociedad es producto de nuestras necesidades y el gobierno de nuestras debilidades.
No sé si tiene más delito Mas –entiéndaseme-, que el “artista” que ha modelado la figura de cera de la princesa Leonor. Lo que sí voy comenzando a tener claro es que mi tocayo José Antonio Durán y Lérida parece empeñado en arrebatar el cetro de ‘diva del pop’ a Kylie Minogue, a cuenta del “Plan C”.
Ya puestos, en lugar de quince días deberían plantearse mantener las urnas abiertas durante nueve semanas y media. En el extranjero camusiano deben estar flipando con nosotros, pensando que somos todos gilis. Digo yo que al menos podrían aprovechar la recogida de firmas para hacer un censo de independentistas irredentos, con el permiso de la Agencia de protección de datos.
The Independent: «Give Catalonia its freedom to vote», by Pep Guardiola, Josep Carreras and other leading Catalans (Sordi Savall, Joan Massagué, Pol Antràs y Xavier Sala-i-Martin).
Hay ‘starlettes’ que no han esperado a que se inviertan los polos magnéticos de la Tierra para perder el norte.
El hechizo de la inteligencia, contra la dictadura infundada de las ideologías y la peligrosa osadía de los ignorantes. Lo que va del librepensamiento irreverente, a la indigencia intelectual de nuestros días, pasando por el flequillo abertxale de Beyoncé y el ‘Rap del nabo’ de Michelle Obama.
El orbe terráqueo cabe entero en un plató de ‘Big Brother’, donde sólo hay lugar para la futilidad. Cuando se pierde la vergüenza al sentido del ridículo, se corre el riesgo de perder también la dignidad. Definitivamente los esquemas mentales del respetable han cambiado lo que viene siendo una barbaridad. Selena Gómez, ex de Justin Bieber, otra eminencia: «Viviendo sola puedo pasear por casa desnuda».
No es de extrañar que después de contemplar este panorama y llegar a la conclusión de que no hay remedio posible, la ex corresponsal de la BBC en Irlanda del Norte, Martina Purdy, haya dejado la televisión para ingresar en un convento de Belfast. Seguro que será tanto o más feliz y tendrá una vida plena.
El colega Inda le recomendó el otro día a Tania Sánchez que se tomara una caja de ‘lexatin’; y la novia de Pablo Iglesias, el Robespierre de la coleta, le contestó a Eduardo que se tomase una ‘viagra’. ¡Qué nivel, Maribel!
Schumpeter llamó a estos alardes de grosería poligonera «democracia de masas», entregada a los «tribalismos» sobre los que tanto teorizó José Antonio Jáuregui en señal de homenaje a Ortega a cuenta de ‘La España in-vertebrada’.
El filósofo árabe Avicena acabó confesando públicamente su frustración por haber leído hasta cuarenta veces la ‘Metafísica’ de Aristóteles y no haber sido capaz de entenderla. A este cronista le viene a suceder algo parecido con la insondable Metafísica que se esconde tras las bambalinas de este simulacro de país llamado España.
Líbreme Dios de la tentación de tirarme el moco de tertuliano erudito citando de corrido a Sócrates, Séneca, San Agustín, Santo Tomás, Pascal, Rousseau, Kant, Hegel, Nietzsche, Russell, Popper, Sartre, Lavoisier, Leibniz, Spinoza o a Schopenhauer, de nombre también Arturo, que casi se vuelve majara el pobre en su vano intento de encontrar una explicación cabal al mundo.
Pero a falta de una explicación racional sobre todo lo que está aconteciendo en el solar patrio, he decidido encomendarme a la Fundación Ortega-Marañón como terapia alternativa, en busca de algún asidero que me pudiera ayudar a descifrar el ininteligible acertijo laberíntico del ruedo ibérico.
España tiene el estómago más revuelto que un regatista de la ‘Volvo Ocean Race’. Y en estas que Villoro se pregunta si hay vida en la Tierra. (…) Querido Juan, comienzo a ponerlo en duda.