Luis María ANSON | Miércoles 22 de octubre de 2014
Los políticos de algunas Comunidades Autónomas reproducen los organismos de la...
Los políticos de algunas Comunidades Autónomas reproducen los organismos de la Administración central no para hacer más eficaz su gestión al servicio de los ciudadanos sino para colocar en ellos a sus parientes, amiguetes y paniaguados dentro del despilfarro que caracteriza a la política española.
El Consejo de Estado es un organismo que emite informes no vinculantes para que en decisiones de gravedad el Gobierno disponga de una guía seria y responsable. Una buena parte de las Comunidades Autónomas se han inventado unos Consejos Consultivos, como remedo del Consejo de Estado, generosamente dotados desde el punto de vista económico, para que vegeten en ellos los enchufados de los partidos políticos.
Un escándalo, en fin, un escándalo más de la voracidad de nuestra clase política y de unos partidos prepotentes que sangran a impuestos a los ciudadanos hasta la hemorragia y que luego derrochan el dinero obtenido para atender compromisos personales y para las más pintorescas actividades. La camelancia de los Consejos Consultivos ha sido denunciada por varios medios de comunicación sin el menor resultado. Mientras puedan, los partidos políticos, financiados al 90% con dinero público, seguirán actuando además como agencias de colocación y robusteciendo el gran negocio en el que se han convertido, en lugar de atender al interés general como objetivo sustancial.