El exministro socialista, exeurodiputado y colaborador de El Imparcial, Enrique Barón, se ha mostrado totalmente a favor de una reforma de la Constitución y cree que “ya hay que empezar a trabajar en ella”. Y en cualquier caso, señaló con humor, “entre irse y quedarse, lo mejor es federarse”.
Después de un coloquio con motivo de la publicación de su libro “La era del Federalismo” que ha mantenido con el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, Barón ha explicado a este periódico que “es el momento adecuado para empezar a debatir sobre una reforma constitucional porque no es algo que se haga de la noche a la mañana”.
El exministro socialista puso como ejemplo que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, envió un escrito de 23 puntos al presidente del Gobierno, que dijo que no puede negociar cosas que no están en su mano. “Que se lo envíe al Parlamento porque lo pueden empezar a debatir mañana mismo”, ha afirmado.
Al respecto de las palabras del titular de Exteriores, que se mostró partidario de estudiar una reforma de la Constitución, Enrique Barón señaló que era la primera vez que oía a alguien del PP hablar “con tanta claridad de una reforma de la Constitución que el Consejo de Estado dijo que era necesaria hace 10 años”.
El Gobierno “no está en absoluto cerrado” al debate
Margallo ha recordado que el presidente del Gobierno ya ha dicho en alguna ocasión que “no está en absoluto cerrado” a afrontar el debate de una reforma constitucional, pero ha insistido en que debe hacerse con un acuerdo previo entre los principales partidos, con prudencia y “teniendo exactamente claro qué es lo que se quiere modificar para no abrir la caja de Pandora”.
Como fuere, el ministro no ha querido vincular una posible reforma con el debate catalán porque, por mucho que se cambié el texto de la Constitución, nunca dejaría contento a los que buscan la independencia. En este sentido, Margallo volvió a poner el ejemplo de que una reforma son como los estatutos de la comunidad de vecinos, en la que “nadie se pone a discutir cómo se usa el ascensor cuando hay uno que dice que quiere prenderle fuego al edificio”.
Tiene muy claro el ministro que “lo que entre todos decidimos, entre todos lo tenemos que modificar”, pero ha marcado una “líneas rojas” que, a su juicio, no se pueden traspasar, como “la soberanía del pueblo español o la indivisibilidad del Estado” y siempre con “la igualdad de todos los españoles” por delante.
También ha enumerado los que para él son defectos “de fondo” de la Constitución. Es el caso del no reconocimiento de la igualdad de género en la sucesión de la Corona, la falta de definición en la atribución de las competencias, la funcionalidad del Senado o la financiaciónautonómica.
Sánchez tiende la mano a Rajoy ante una reforma
Igualmente, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha estado de acuerdo en que la reforma debe contemplar un “acuerdo previo” entre el PP y el PSOE y ha dicho que si Rajoy la plantea “tendrá el apoyo del PSOE”.
Sánchez, que empezó su intervención apuntando que “un Estado federal es más democrático porque permite más contrapesos de poder en los organismos, en lugar de concentrarlo todo en el partido que gobierna el país”, se mostró también partidario de revisar el sistema de financiación autonómica.
El líder socialista sí quiso vincular el problema de Cataluña con la reforma constitucional e insistió en que si no se soluciona el problema catalán “no es por falta de ideas, sino por falta de voluntad política para afrontar un nuevo modelo territorial”.