Confidencial

PP y PSOE, a punto de cerrar el pacto contra la corrupción

Viernes 24 de octubre de 2014

Según ha sabido El Imparcial, el pacto político contra la corrupción está muy avanzado y los dos grandes partidos aspiran a cerrarlo en el actual período de sesiones. Los numerosos escándalos que salpican al PP y al PSOE y la inminencia de las elecciones municipales y generales han acelerado las negociaciones para cerrar cuanto antes el acuerdo.

La llamada regeneración democrática se basaría, entre otras cuestiones, en agilizar los procesos judiciales de los implicados, la obligación de los imputados de abandonar el cargo en cuanto comience el juicio oral y el compromiso de limitar el aforamiento de los políticos, aunque este último punto encuentra dificultades, pues algunos expertos consideran que obligaría a una reforma de la Constitución.

PP y PSOE son conscientes de que los numerosos casos de corrupción que afectan a los dos grandes partidos, las tarjetas opacas de Bankia, el caso Bárcenas, los eres andaluces…hay que atajarlos para evitar que se desmorone la estabilidad institucional con la irrupción de los partidos populistas que se están aprovechando de los escándalos para obtener el respaldo de buena parte de la opinión pública. El temor del hundimiento electoral del PP y del PSOE configuraría un mapa político que podría resultar ingobernable.

En cualquier caso, sería una buena noticia que los partidos institucionales olviden por un momento sus ataques para centrarse en limpiar la imagen de la clase política del deterioro rampante en el que se encuentra, debido en buena parte a los innumerables casos de corrupción que llenan a diario las primeras páginas de los medios de comunicación.

Fuentes a las que ha tenido acceso El Imparcial aseguran que en octubre podría cerrarse el acuerdo para ser aprobado por el Congreso de los Diputados antes de diciembre. De momento, solo IU se ha negado a adherirse al pacto, mientras UPy D se lo está pensando. CiU parece proclive a unirse al acuerdo, sobre todo cuando el caso Pujol ha estallado con toda virulencia. Se trata, en fin, de un primer paso para que las fuerzas políticas emprendan cuanto antes la reforma de la Constitución, en la que todos parecen estar de acuerdo en abordar, pero cada uno a su manera. Y, por lo que se ve, de maneras muy diferentes.